La Justicia noruega da una segunda oportunidad a Marius Borg y ordena repetir su juicio tras su condena a cuatro años

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Marius Borg Høiby (29 años) vuelve a quedar en el foco mediático apenas un día después de haber acompañado a su familia en el funeral de Estado del Rey Harald V . El Tribunal de Apelación de Borgarting admitió el recurso presentado por su defensa contra la condena de cuatro años de prisión que recibió el pasado junio. La resolución supone que los delitos más graves por los que fue condenado volverán a examinarse en una nueva vista oral. No se tratará únicamente de comprobar si existieron errores jurídicos en la primera sentencia: el tribunal revisará de nuevo las acusaciones de violación y maltrato en relaciones cercanas que forman parte del recurso presentado por sus abogados. La Fiscalía se había opuesto a que la apelación siguiera adelante en estos términos. Ahora, sin embargo, la Justicia noruega ha dado luz verde a un nuevo proceso que se prolongará durante al menos cuatro semanas y que volverá a colocar el caso del hijo de la reina Mette-Marit bajo el foco público. La decisión del Tribunal de Apelación de Borgarting supone un importante revés para la Fiscalía, que consideraba que no era necesario volver a celebrar un juicio completo. La defensa de Marius había recurrido la condena y reclamaba que se revisaran de nuevo las pruebas y la valoración realizada en primera instancia. Petar Sekulic, abogado de Høiby, ha recibido la decisión como un resultado esperado. «Como era de esperar, se ha aceptado la apelación en su totalidad», ha declarado a la cadena pública noruega NRK. El letrado considera que el tribunal ha tomado una posición distinta a la defendida por el Ministerio Público respecto a la solidez de las pruebas. «En este caso, el Tribunal de Apelación claramente no ha estado de acuerdo con la valoración que la fiscalía hace de las pruebas en cuanto a si debe admitirse o no la apelación, y por lo tanto ha permitido que la apelación siga adelante», explicó. El fiscal del caso, Sturla Henriksbø, ha confirmado que la nueva vista partirá prácticamente del mismo material probatorio que ya se examinó en el primer proceso. «Se celebrará una nueva vista del caso basándose prácticamente en las mismas pruebas que se presentaron ante el tribunal de distrito en relación con estos asuntos, y que sirvieron de base para la condena dictada por dicho tribunal», señaló. La decisión afecta a una parte de la condena dictada contra Marius el pasado junio. El Tribunal del Distrito de Oslo le impuso cuatro años de cárcel después de declararle culpable de 34 de los 39 delitos por los que había sido acusado, entre ellos dos casos de violación y delitos relacionados con violencia y amenazas. La sentencia también estableció indemnizaciones para varias de las personas afectadas. Con la admisión del recurso, la sala de apelación volverá a estudiar los aspectos recurridos y tendrá que pronunciarse de nuevo sobre la responsabilidad penal de Marius y las consecuencias económicas asociadas a los hechos. Por ahora, no existe una fecha concreta para el comienzo de las sesiones. El Tribunal de Apelación ha anunciado que comenzará los preparativos para organizar una vista que está previsto que se prolongue durante unas cuatro semanas. Mientras tanto, Marius continuará sometido al régimen de arresto domiciliario con control electrónico en Skaugum. Su situación se mantiene bajo las condiciones establecidas por la Justicia y sus salidas están limitadas a los supuestos autorizados. El momento elegido por el calendario judicial añade un elemento especialmente delicado para la familia real noruega. Apenas 24 horas antes de conocerse la decisión, Marius había acudido al funeral de Estado de su abuelo, celebrado en la catedral de Oslo. Su presencia en las exequias había sido autorizada dentro del régimen de arresto domiciliario que cumple actualmente. El hijo de Mette-Marit pudo así acompañar a su madre y al resto de la familia en la despedida del monarca, antes de regresar a las condiciones impuestas por la Justicia. La imagen de Marius junto a los miembros de la Casa Real durante una ceremonia de tanta relevancia institucional se produjo en un momento especialmente sensible. El fallecimiento de Harald V ha abierto una nueva etapa para la monarquía noruega, con Haakon al frente y Mette-Marit convertida en reina consorte. Ahora, la decisión del Tribunal de Apelación devuelve inmediatamente la atención al proceso judicial que desde hace meses mantiene a Marius bajo un enorme escrutinio. El primer juicio se convirtió en uno de los procesos más mediáticos de los últimos años en Noruega. La vista se prolongó durante siete semanas y obligó a la Casa Real a gestionar un caso que afecta directamente al hijo de la nueva reina, aunque la institución ha procurado mantenerse al margen del procedimiento. Durante aquella etapa, la situación personal de Mette-Marit también apareció vinculada al proceso. Sus problemas de salud fueron utilizados por la defensa para solicitar determinadas condiciones de cumplimiento de la prisión preventiva, incluido el traslado desde la prisión de Oslo a la finca de Skaugum. La nueva vista volverá a colocar todos estos elementos en la conversación pública. La defensa tendrá ahora la oportunidad de plantear nuevamente sus argumentos ante la sala de apelación, mientras la Fiscalía defenderá las conclusiones alcanzadas en el procedimiento inicial. Por el momento, Marius sigue sin recuperar su libertad plena y tampoco existe una fecha definitiva para el nuevo juicio. Lo que sí ha cambiado es el escenario judicial: el caso no queda cerrado con la sentencia de junio y tendrá que volver a ser examinado por un tribunal. Y lo hará justo cuando la monarquía noruega comienza una nueva etapa tras la muerte de Harald V.