Pues resulta que me crucé con una peculiar y oscura entrada en la Wikipedia dedicada a los listados de programas para teclear. Estaba en inglés, así que la traduje, porque me trajo muy buenos recuerdos de otras épocas. A partir de aquí…Esta forma de distribuir software fue típica desde finales de los 70 hasta principios de los 90. En los 80, época donde se popularizó la informática con los ordenadores familiares (Spectrum, Commodore, Amstrad, MSX, Atari…) era una forma de, al mismo tiempo: a) enseñar Basic y otros lenguajes, b) distribuir software y c) «hacer comunidad» usando las revistas, normalmente mensuales, como punto de «reunión» en una época en la que casi nadie tenía acceso a internet, módems y como mucho, había un «club de Basic» en el barrio.Listados infinitosLos listados se publicaban en las míticas revistas de la época: El ordenador personal (la primera que yo compré), MicroHobby, Mi Computer, Amstrad User, MAX Club, Commodore World, Input (de la que había versiones para Sinclair, Commodore y MSX) y muchas otras. Yo trabajé en Commodore World, Amiga World, PC World y otras que acababan en -World; en los primeros años casi todo era teclear listados (¡se aprendían cosas!)Normalmente ese software eran listados de programas, utilidades o juegos relativamente sencillos, habitualmente en Basic, que era el lenguaje más popular. (Recordatorio: hablamos sobre todo de ordenadores con 16, 48 o 64 KB, 128 KB como mucho.) También se publicaban programas en ensamblador, código máquina, Pascal, Fortran o C que entonces eran más especializados y menos conocidos. Si conseguías teclear todo el listado sin errores, ya tenías el software en tu ordenador. Entonces podías guardarlo permanentemente, en cintas de casete, usando un radiocasete normal y corriente, o el que se usaba especialmente para cada ordenador particular.No era habitual en aquella época encontrar cintas ni disquetes acompañando las revistas (los CD-ROM apenas existían), así que en la primera época teclear era casi la única opción. Aunque había quien vendía cintas por correo con ese software, generalmente las propias revistas. También existía la opción de recibir los programas que se emitían por radio FM, algo más bizarro todavía. (A mí nunca me funcionó muy bien). Todo esto fue desapareciendo a principios de los 90, cuando se hizo habitual incluir disquetes en las revistas y la gente empezó a acceder a comunidades online (como las BBS, CompuServe, AOL, BIX u otros).Seguir leyendo: Cuando el software se conseguía copiando largos y aburridos listados de las revistas que se vendían en los quioscos# Enlace permanente