Vi París por primera vez con los ojos de Marcel Proust. Corría el otoño de 1975 cuando me instalé en casa de un amigo en el boulevard Voltaire para estudiar filosofía. Cogía el metro a diario para bajar en la parada de Vincennes y luego cruzar el bosque hasta el destartalado edificio donde se impartían las clases. Recuerdo el sonido de las hojas muertas bajo los zapatos. Aquel verano yo había acabado el último de los siete volúmenes de Alianza Editorial de la obra de Proust. Ignoro si ello influyó en mi decisión de huir de Madrid, pero lo cierto es que 'La Recherche' , la imposible busca del tiempo perdido, condicionó mi forma de ver París. Lo mismo que... Ver Más