Atípiko, comida muy variada con un tono moderno y fresco en Córdoba

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Atípiko. El nombre es una rotunda declaración de intenciones, pues compagina la gastronomía tradicional cordobesa con un toque distinto y guiños a las de otros lugares del mundo para gustar a todos. Gyozas ibéricas, mazamorra, hamburguesa ibérica trufada, torreznos de Soria y carrillada son algunas de sus propuestas. Daniel Cano , el gerente de este popular bar, reconoce que «soy una persona que le encanta comer e intento hacer una unión entre los platos típicos cordobeses con otros como los tacos de pulled pork, que nos llevan acompañando desde nuestros inicios». Él pilota un equipo joven y muy dinámico de entre 12 y 15 personas, según la temporada, con una media de edad que no supera los 30 años de edad, pero que acumula experiencia en la hostelería y mima mucho la atención al público. La clientela que llena la extensa terraza y el interior de este local de la avenida del Aeropuerto, 4 es muy diversa a lo largo de todos los tramos horarios cada día. Amanece bien temprano en Atípiko a las 7.30 horas (las 8 los fines de semana) con los desayunos y por las mañanas son muchos funcionarios los que hacen parada obligatoria aquí. El abanico se mueve entre las tostadas y las tostadas gourmet, el café, el zumo natural de naranja y los croisans. Hay donde elegir entre la tostada de jamón ibérico al corte, las gratinadas, con aguacate, con salmón, con tortilla de patatas para los más atrevidos y cinco variedades de pan. «Es fundamental para mí que el pan esté buenísimo en todos los momentos del día y también el aceite de oliva virgen extra es nuestro, de Espejo, y la gente lo agradece mucho». Al mediodía el perfil es más bien de mediana edad para tomar platos de la carta o del menú. Los entrantes fríos (como las gildas mientras se degusta un vermut, el salmorejo, la mazamorra de almendras acompañada de uva, mermelada y miel, las tostas de lomo o de anchoa, ensaladilla rusa con langostinos), o calientes, como las patatas Atípiko, que son «su best seller», que pueden compartirse y que cautivan a todos por igual: son patatas fritas naturales gratinadas con pulled pork casero. Las ensaladas también tienen su espacio: la crunchy (con miel y mostaza y pollo crujiente), y la tropical (con salmón y aguacate). En cuanto a los platos principales, las gyozas ibéricas gustan mucho, los torreznos tienen una gran aceptación, la presa ibérica y la hamburguesa ibérica trufada, que lleva carne de cerdo cien por cien ibérico de bellota (con tomate, lechuga, queso y una mayonesa casera trufada). Los incondicionales de los burgers y tacos pueden decantarse también por la hamburguesa de pollo crunchy (con lechuga, tomate, mayonesa chipotle), y los tacos pulled pork (guacamole, pico de gallo y salsa Atípiko). En pescados, los calamares a la plancha o fritos, por ejemplo. El menú diario permite probar dos platos de la carta (con cinco opciones de primero y cinco de segundo), con pan, bebida y postre por 15 euros. Por la tarde noche es el tiempo de los jóvenes para cenar de forma contundente o con algo más desenfadado, con el rincón del pan y las bocapizzas (la barbacoa gourmet y la Mediterráneo) y bagels a precios asequibles (de lomo a la leña con tomate, lechuga y mayonesa; de pollo braseado con queso fundido, lechuga y mostaza). «Es darle un toque Atípiko a ese montadito típico con el dinamismo de un pan bagel, que también está muy de moda», indica Cano. De postre, coulant de chocolate con una bola de helado de vanilla y sirope, y tarta de queso. Hay ofertas diarias de cerveza bien fría y copas de combinados nacionales a precios competitivos hasta la una de la madrugada. Abre durante todos el año y solo cierra en fechas muy señaladas, como el 1 de enero. Esto consigue atraer al cliente del barrio de Ciudad Jardín y últimamente de quien procede de otros puntos de la ciudad con buenas referencias, gracias a la opción de las reservas on line . También da cabida a celebraciones, como cumpleaños e, incluso, comuniones. Las dos grandes pantallas del salón atraen a los amantes del fútbol y todo en conjunto consigue que cualquier momento del día o de la semana haya «un motivo para venir», como ilustra su propietario. El 1 de octubre de 2026 Atípiko cumplirá un año en este local, pero su trayectoria comenzó en un local cercano dos años antes. Con el cambio le surgió la oportunidad de disponer de un mayor aforo interior y exterior, y aquí ha potenciado la atención personalizada, la buena comida y que cada visita sea una grata experiencia para regresar pronto.