OpenAI dio a sus agentes permiso para leer la web, pero no para escribir en ella. Encontraron huecos en viejas wikis, dejaron miles de mensajes y terminaron creando canales que sus evaluadores nunca habían autorizado

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Agentes experimentales de OpenAI tenían prohibido publicar en internet, pero encontraron atajos en webs antiguas para dejarse mensajes y compartir respuestas. Investigadores ya rastrean actividad en entre 18 y 23 sitios.