El comisario pontificio preside la fiesta en Torreciudad sin ninguna alusión al conflicto entre Barbastro y el Opus Dei

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El comisario pontificio para Torreciudad, Alejandro Arellano, ha presidido este sábado la 34ª Jornada Mariana de la Familia sin hacer ninguna alusión al conflicto que enfrenta desde hace más de tres años a la diócesis de Barbastro-Monzón y el Opus Dei por el futuro del santuario. Tampoco ha anunciado ninguna de las decisiones que se esperan desde hace meses para definir su encaje jurídico, pastoral y económico. El silencio resulta especialmente significativo después del comunicado difundido el viernes por el obispado y del nuevo cruce de declaraciones entre la diócesis y la prelatura. Arellano, nombrado en octubre de 2025 por el Papa Francisco comisario pontificio plenipotenciario para resolver una controversia cada vez más enquistada, evitó avivar la polémica y se ciñó durante toda su intervención al carácter religioso y familiar de la jornada. Cerca de 7.000 personas procedentes de diferentes puntos de España participaron, según los datos facilitados por el santuario, en el encuentro celebrado bajo el lema «Encuentro de familias alrededor de la Madre». Una cifra ligeramente más baja que en años anteriores. Desde que comenzó el conflicto, el santuario ha visto cómo se reducía el número de peregrinos. Los actos han comenzado con el rezo del Ángelus y la lectura de una bendición apostólica enviada por León XIV con motivo del 50 aniversario de la apertura al culto del actual templo. Después, Arellano ha presentado Torreciudad como «un verdadero faro de esperanza para las familias» y también ha agradecido el trabajo de «los pastores que guiaron la diócesis de Barbastro-Monzón», entre ellos Ángel Pérez Pueyo, cuyas gestiones han provocado en los últimos años numerosos desencuentros con el Opus Dei. La referencia al prelado ha sido recibida con aplausos por una parte de los asistentes. El comisario ha tratado de mantener el equilibrio entre las dos partes. En sus palabras de agradecimiento ha citado tanto a Ángel Lasheras, rector nombrado por el Opus Dei, como a José Mairal , designado rector por el obispo de Barbastro-Monzón. También ha saludado al vicario regional de la prelatura en España, Ignacio Barrera, presente en la celebración. Lasheras ha aprovechado el final de la misa para invitar públicamente a León XIV a visitar el santuario en un futuro viaje a España. «Le queremos mucho y le esperamos en el santuario para que lo conozca», ha afirmado. En la homilía, Arellano ha recordado igualmente a san Josemaría Escrivá, «hijo de esta tierra», que supo descubrir en la vida ordinaria «el lugar donde Dios sale a nuestro encuentro». Su intervención ha estado centrada en las dificultades que atraviesan las familias y en su papel para la transmisión de la fe. «Una familia cristiana no es una familia perfecta, sino una familia que sabe dónde regresar cuando se equivoca», señaló. El comisario ha advertido de que la institución familiar afronta «un verdadero cambio de época », marcado por la soledad, la dificultad para construir «un amor indisoluble» y las heridas sufridas en silencio. La jornada ha concluido con el ofrecimiento de niños a la Virgen, diversas actividades familiares y el rezo del rosario en procesión.