Los millennials enfrentan una trayectoria patrimonial distinta a la de generaciones anteriores. Foto: CanvaCrecer no solo implica tener más edad, sino también asumir nuevos retos para construir una buena calidad de vida, un objetivo que va de la mano con la construcción de patrimonio. Sin embargo, para los millennials, ese camino parece haberse vuelto más difícil. Tener una casa propia, acumular bienes, ahorrar o invertir ya no depende únicamente del paso de los años, sino también de las condiciones económicas y sociales en las que esta generación ha tenido que construir su vida financiera.Un mapeo realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el informe ‘Mapa de las tendencias y brechas en la riqueza de los hogares’ sugiere que los hogares encabezados por personas en edad laboral nacidas en la década de 1980, es decir, los millennials, podrían enfrentar mayores dificultades para acumular riqueza que las generaciones anteriores. Destacado: S&P Global Ratings: Colombia, Chile y Perú podrían sumar US$100.000 millones a su PIB en cinco añosLa desventaja estructural El informe señala que la desigualdad patrimonial entre generaciones podría estar en gran medida impulsada por las transformaciones en el mercado de trabajo.En el caso de los baby boomers, por ejemplo, estos experimentaron un fuerte crecimiento de los ingresos a lo largo de su vida laboral, beneficiándose de las sostenidas ganancias de productividad registradas durante las décadas de 1980 y 1990. El análisis destaca que, incluso después de jubilarse, en general este grupo poblacional mantiene ingresos más altos que los que tenían al inicio de sus carreras, gracias al respaldo de las pensiones y de los ahorros acumulados. En contraste, los millennials se enfrentaron a la desaceleración de la productividad desde principios de los 2000 y a los efectos duraderos de la crisis financiera global derivada del estallido de la burbuja inmobiliaria. De manera que, aunque ganen más en términos absolutos, sus trayectorias de ingresos se han debilitado, sobre todo durante sus 20s y 30s.Pero más allá del ciclo de vida, existe otro factor que pone mayor presión a esta generación: las barreras de acceso a vivienda. Y es que la propiedad residencial ha sido históricamente la principal vía de acumulación de riqueza para la clase media, pero para los adultos jóvenes ese objetivo tiende a verse más lejano. En varios países de la OCDE, los precios de la vivienda han crecido de manera más acelerada en las grandes ciudades que en el conjunto del país. Este fenómeno, según destaca el Organismo, responde a una combinación de factores que restringen la oferta habitacional, como la falta de espacios en las zonas con un alto nivel de urbanización, las regulaciones sobre el uso del suelo y el aumento en los costos de construcción. Si se quiere dimensionar mejor esta dinámica intergeneracional, un ejemplo se encuentra en los países europeos del grupo. Al llegar a los 39 años, el 63 % de los nacidos hacia 1980 eran propietarios, frente al 67 % de quienes nacieron en 1970 a esa misma edad. La diferencia es todavía más marcada entre los más jóvenes, ya que a los 29 años, solo el 41 % de los nacidos hacia 1990 tenía vivienda propia, frente al 52 % de la cohorte de 1980 cuando alcanzó esa edad.A esa lista de dificultades se suma una más relacionada con la herencia. El patrimonio que los padres transfieren a sus hijos puede proporcionar ventajas en términos de educación, oportunidades de inversión y acceso a la vivienda. En este último caso, los adultos de poco más de 30 años tienen, en promedio, 25 puntos porcentuales más de probabilidad de ser propietarios si sus padres también lo eran.Destacado: Así cambia el giro de recursos de la sobretasa al ACPM durante emergencia por el sismoEl acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales barreras para que los millennials acumulen patrimonio. Foto: CanvaIndependización tardíaEl reporte también hace énfasis en que las dificultades para encontrar una vivienda propia de calidad y a un precio asequible pueden llevar a los jóvenes a posponer la formación de un hogar independiente y permanecer más tiempo viviendo con sus padres.Los datos muestran que alrededor del 40 % de los jóvenes que están cerca de cumplir 30 años vive con sus padres, y esta proporción supera los dos tercios en Corea, Italia, la República Eslovaca y Grecia. Además, este porcentaje se incrementó en la mayoría de las naciones miembro de la OCDE entre 2005 y 2022.Y si bien esta alternativa puede representar un alivio para los jóvenes que buscan reducir sus gastos, especialmente cuando el costo de la vivienda supone una barrera, permanecer en el hogar familiar también puede dificultar que se trasladen a otras ciudades en busca de oportunidades durante la universidad o al comenzar su vida laboral, lo que puede terminar limitando sus opciones de empleo, sus ingresos y, con ello, su capacidad para acumular riqueza.Así, el paso del tiempo, por sí solo, ya no parece ser suficiente para garantizar la construcción de patrimonio. Antes, avanzar en la edad laboral podía venir acompañado de mayores ingresos, compra de vivienda y acumulación de activos, pero cumplir años ya no necesariamente significa estar en una mejor posición patrimonial que las generaciones anteriores a la misma edad.Destacado: ANIF: Colombia enfrenta una “tormenta perfecta” con alta inflación, tasas elevadas y poco espacio fiscal