Después del verano muchas personas experimentan una mayor caída capilar : cabellos en la almohada, en el cepillo y en la ducha que, generalmente, en el caso de las mujeres, alarman bastante. La peluquera Felicitas Ordás , que cuenta con más de 30 años de experiencia, dirige Felicitas Hair, en Mataró, y preside el Club Fígaro, así lo cuenta: «cada otoño veo entrar a clientas asustadas, con el móvil lleno de fotos del cepillo. Y casi siempre les digo lo mismo: tu pelo no se está cayendo, se está renovando». El doctor Walker , de Hospital Capilar, explica que «aunque no existe todavía una evidencia científica que respalde el motivo por el que se produce esta caída estacional, se cree que después del verano se puede producir un efluvio telógeno debido a la exposición solar y a la irradiación ultravioleta que provoca inflamación, aumento de radicales libres y, a nivel sistémico, un incremento del estrés oxidativo que lleva de una fase anágena a una fase telógena del folículo piloso. Dicha caída se evidencia meses después». El sol, junto a otros agentes, como el cloro o la sal, dañan el cabello, pero, además, en verano se produce también un cambio en el estilo de vida, varía la alimentación e incluso las horas de sueño. Todo ello puede estar detrás de esa caída postvacacional, como señala el doctor Carlos Portinha , director clínico de Insparya: «el paso por las vacaciones deja una factura invisible en el cuero cabelludo. La acumulación de radiación UV promueve fenómenos de foto-oxidación en la queratina y degrada los lípidos protectores del folículo. Si a este estado de vulnerabilidad se le suma la llegada inminente del otoño, el riesgo se duplica: a diferencia de la piel, la fibra capilar carece de mecanismos de autorreparación natural . Intentar disimular el daño con productos superficiales sobre un cuero cabelludo agredido solo posterga el problema. Es indispensable sanar y oxigenar la raíz para que vuelva a producir un cabello sano». Por otra parte, el doctor Walker apunta a otro factor: «es importante tener en cuenta que muchas veces observamos un aumento en la caída del pelo, pero lo que realmente sucede es una ruptura de la fibra capilar . En verano se produce una mayor agresión al tallo piloso, ya sea por la sal marina, el cloro o el aire, aumentando la fricción y disminuyendo la resistencia. Así, es más sencillo que el pelo se rompa más fácilmente al peinarlo o al rozar con la almohada». Una caída más acentuada durante unas semanas, en principio, no debe preocupar, se considera normal, y solo hay que procurar tratar bien tanto el cabello, como el cuero cabelludo , adoptando buenos hábitos de estilo de vida (alimentación, sueño), y lavado del pelo. Pero la caída se prolonga durante meses o está asociada a otros síntomas como zonas despobladas, picor… hay que consultar con un experto. Desde Insparya recomiendan una valoración médica «si se aprecia una caída intensa que se prolonga más de 3 o 4 meses , si la pérdida de volumen es progresiva y no se recupera, o si existen antecedentes familiares de calvicie. En estas situaciones, el diagnóstico precoz es determinante». Felicitas Ordás aconseja, en primer lugar, ocuparse del cuerpo cabelludo: «la caída empieza donde nace el pelo, así que lo primero es cuidar el terreno». Después del verano llega saturado de restos de producto, sudor, sal y protección solar, de ahí que recomiende una limpieza suave y purificante : «piénsalo como la tierra de una planta: por muy bien que cuides las hojas, si la raíz no está sana, no hay nada que hacer». Además, la peluquera insiste en ser delicado con el pelo mojado, porque es más frágil, por ello hay que ser muy cuidadoso al desenredarlo, usar peines de púas anchas y acondicionadores sin aclarado. El secado se debe hacer con una temperatura baja y aplicando previamente protector térmico ; conviene prescindir de los recogidos tirantes y vigilar la alimentación, clave en la salud capilar. El doctor Portinha añade que «tras las vacaciones, el objetivo prioritario debe ser reducir nuevas agresiones y restaurar la superficie cuticular para frenar la pérdida de agua». Más allá del cuidado en casa, proponen tratamientos de bioestimulación , como la mesoterapia que permite nutrir el cabello desde el interior (en Insparya cuentan con un exclusivo tratmiento MesoHAir+), el plasma rico en plaquetas, que cuenta con una combinación de factores de crecimiento para la regeneración celular; o tecnologías no invasivas para mejorar el riego y la calidad del pelo, como Tricopat® y Fotobiomodulación (Laser LLLT).