El Gobierno de Australia presentó esta semana una propuesta legislativa dentro del marco 'Digital Duty of Care' para obligar a las redes sociales a permitir que los usuarios desactiven el algoritmo de recomendación mediante notificaciones 'push'. El objetivo es obligar a las plataformas a ofrecer un muro cronológico inverso para reducir los daños vinculados al uso de las plataformas, bajo la amenaza de multas que podrían alcanzar los 100 millones de dólares (unos 86 millones de euros). Ante la amenaza, Adam Mosseri, director de Instagram, defendió que las pruebas realizadas por Meta reflejan que el usuario promedio registra una experiencia mucho peor cuando elimina las recomendaciones algorítmicas. La propuesta australiana sigue la línea de la Unión Europea, que exige desde 2023 ofrecer la opción del 'feed' cronológico. Sin embargo, muchos usuarios de Instagram desconocen que la red social ya cuenta con esta función en todo el planeta, a la que se puede acceder desde el menú desplegable superior cambiando de «Para ti» a «Siguiendo». Además, Mosseri reconoció que el uso de esta opción en Australia se encuentra en unos «bajos porcentajes de un solo dígito», según declaraciones recogidas por ' ABC News '. El director de la plataforma atribuyó el bajo empleo de la herramienta al desconocimiento y a la complejidad de su propia interfaz: «Instagram es demasiado complicado, si me preguntas. Hay muchas cosas que meter en la pantalla, así que simplemente hemos intentado no incluir más botones para todo». Mosseri no recomienda en absoluto este tipo de 'feed', argumentando que, cuando está activo, el consumo de los usuarios cae de forma drástica: «Los creadores quedan eclipsados y, después, tus amigos quedan todavía más eclipsados» El motivo principal es que, para ganar visibilidad en el muro cronológico, es necesario que los perfiles publiquen muy frecuentemente, como suelen hacer las empresas: «Si te pasas a un ‘feed’ cronológico, acaba saturándose de contenido de empresas, marcas y editoriales». El jefe de Instagram añadió, además, que la ausencia del algoritmo provoca que la interacción se reduzca hasta un 50 % y la satisfacción del público caiga en picado. Aunque reconoció que existe cierta controversia sobre la adicción que provocan las redes sociales, Mosseri defendió que la plataforma intenta optimizar la satisfacción real de los usuarios y no el uso compulsivo.