Los denisovanos fueron descubiertos gracias a un diminuto hueso de un dedo y durante años apenas supimos cómo vivían. Una cueva de China acaba de cambiar eso: dejó sus cráneos, dientes, herramientas y hasta las presas que cazaban
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Bianfu ha entregado fósiles denisovanos, más de 1.300 herramientas y restos de animales. Por primera vez, los científicos pueden reconstruir cómo estos misteriosos parientes humanos cazaban y sobrevivían.