Analizan 900 biopsias y descubren por qué la enfermedad inflamatoria intestinal vuelve tras años en aparente remisión

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La enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que incluye patologías como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, podría dejar una huella molecular incluso cuando los pacientes parecen encontrarse bien. Un estudio liderado por investigadores de WEHI, en colaboración con el Royal Melbourne Hospital y publicado en Science, ha identificado un defecto molecular persistente en las células intestinales de personas con EII. Lo más sorprendente es que esta alteración también estaba presente en pacientes con pocos síntomas o prácticamente ninguno. Además, se dieron cuenta de que unos niveles elevados de señales relacionadas con la muerte celular se asocian con una mayor probabilidad de sufrir una recaída durante más de dos años de seguimiento.El descubrimiento cuestiona una idea extendida sobre la enfermedad inflamatoria intestinal: que la muerte de las células intestinales es simplemente una consecuencia de la inflamación intensa. Los resultados apuntan, en cambio, a que esta alteración puede aparecer en fases muy tempranas del proceso patológico, incluso cuando la enfermedad es leve. Esto plantea la posibilidad de que el daño celular no sea únicamente el resultado final de la inflamación, sino uno de los acontecimientos que contribuyen al desarrollo de la persistencia de la enfermedad.La remisión no siempre significa que la enfermedad haya desaparecido Captura realizada con tecnología de transcriptómica espacial, donde se aprecian los patrones de expresión de genes vinculados a la muerte celular en tejido intestinal afectado por enfermedad inflamatoria intestinalSolo en Australia, la EII afecta a alrededor de 180.000 personas y puede provocar síntomas como sangrado rectal, dolor abdominal, diarrea, cansancio y pérdida de peso. Los tratamientos actuales permiten que muchos pacientes alcancen periodos de remisión en los que los síntomas desaparecen o se reducen considerablemente. Sin embargo, la enfermedad puede reactivarse de forma inesperada. Algunas de estas recaídas llegan a ser suficientemente graves como para requerir atención hospitalaria, lo que convierte en un desafío saber cuándo un paciente está realmente estable o cuándo existe un riesgo oculto de reactivación.Precisamente ahí se encuentra uno de los aspectos más interesantes del nuevo estudio. Según los investigadores, las células intestinales pueden conservar una vulnerabilidad molecular incluso durante la remisión. El problema no resulta evidente mediante una evaluación basada únicamente en los síntomas, porque puede existir antes de que aparezcan señales claras de actividad intestinal. Los científicos describen esta alteración como una especie de proceso "latente" que permanece en el tejido y podría representar uno de los primeros acontecimientos que conducen a una nueva fase de la enfermedad. Cómo detectar a tiempo la colitis ulcerosa y mejorar su pronósticoPara descubrirlo, el equipo analizó directamente tejido humano en lugar de depender principalmente de modelos animales. Los investigadores recopilaron alrededor de 900 biopsias procedentes de 80 personas con y sin EII. A partir de algunas de estas muestras desarrollaron organoides intestinales, pequeños tejidos cultivados en el laboratorio a partir de células de los propios pacientes. Estos modelos permiten estudiar el comportamiento de las células humanas en condiciones controladas y observar de manera más precisa los mecanismos moleculares asociados a la enfermedad.Esta aproximación resulta muy relevante porque la enfermedad inflamatoria intestinal es compleja y variable. Aunque los modelos animales han sido fundamentales para investigar sus mecanismos, no siempre reproducen fielmente lo que ocurre en el organismo humano. El análisis de biopsias y organoides derivados de pacientes permite, en cambio, observar directamente las características celulares asociadas a la enfermedad en seres humanos y comparar cómo responden los tejidos de diferentes pacientes.Una posible nueva vía para predecir las recaídas El equipo que lideró la investigaciónEl estudio, cuyo coautor es el doctor Andre Samson, también aporta una pista sobre el futuro de la medicina personalizada. Durante el seguimiento, los pacientes cuyos tejidos presentaban una mayor actividad de las señales que conducen a la muerte celular intestinal tenían más probabilidades de experimentar una recaída. Esta relación no significa que el mecanismo permita todavía predecir de forma individual qué paciente sufrirá un brote, pero apunta a que determinados indicadores moleculares podrían complementar las herramientas clínicas actuales.Los investigadores esperan que estos descubrimientos ayuden a desarrollar métodos de seguimiento más sensibles y tratamientos adaptados a las características moleculares de cada paciente. El objetivo no sería limitarse a controlar los síntomas, sino identificar y abordar los procesos que permanecen activos incluso durante la remisión. Si futuras investigaciones consiguen determinar qué componentes de esta alteración pueden modificarse mediante tratamientos, podrían abrirse nuevas estrategias para mantener a los pacientes en remisión durante más tiempo y reducir la frecuencia y gravedad de las recaídas.Por ahora, el estudio no se traduce en una nueva prueba diagnóstica ni en un tratamiento disponible para los pacientes. Su principal aportación es haber identificado una posible pieza de vital importancia en el complejo mecanismo de la enfermedad inflamatoria intestinal. Comprender qué ocurre en el intestino antes de que la inflamación sea evidente podría cambiar la manera de estudiar y tratar estas enfermedades, desplazando el foco desde la respuesta a los brotes hacia la detección y prevención de los procesos moleculares que los preceden.