¡Qué decepción, señora Robles!

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Doña Margarita, usted que defendió al CNI, dependiente del Ministerio de Defensa de la que es titular, al señalar en sede parlamentaria que avisó en tiempo y forma del asalto a la ciudad de Ceuta los pasados días 30 y 31 de julio, mostrando su disconformidad con el relato del presidente de su Gobierno al no aplaudirle en el Congreso de los Diputados, ahora se ha plegado a su relato al señalar que de los avisos del CNI no se podía prever la enorme avalancha de marroquíes que entraron en Ceuta. Los avisos y las informaciones que recaban los miembros de los servicios secretos sirven para que los responsable políticos, en este caso el Gobierno de la nación, los valoren y tomen las medidas precautorias pertinentes. Es claro que hasta que no suceden los hechos no se puede conocer su magnitud, pero en este caso, y dados los antecedentes de la invasión del año 2021, había muchas probabilidades de que pudiera haber una nueva. Señora Robles, al no haber presentado su dimisión ha perdido la oportunidad de defender su honor y dignidad como ministra de Defensa. Podía haber tomado ejemplo del jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, que ha dimitido porque no puede negar lo que era su responsabilidad: la de trasmitir la información que, dado su puesto, recibió del CNI. J. Daniel Rodrigálvarez Encabo. Soria El problema de la 'ley de nietos' está en el voto CERA. Hay países que tienen una circunscripción electoral propia exterior. España, no, y en provincias de la llamada 'España vaciada' podría ocurrir que sean más los residentes ausentes que los residentes presentes. Como la Constitución habla de entre 300 y 400 diputados, y hay 350, añadimos uno, hasta sumar 351, con una circunscripción exterior y con unos candidatos que tendrían que ser residentes ausentes. Rubén Ramos Rodríguez. Madrid La infamia se ha consumado. Lo que comenzó como una cesión política intolerable se ha convertido en la traición e insulto definitivo a la memoria de las víctimas del terrorismo. La puesta en libertad encubierta de los asesinos etarras no es un hecho fortuito, es la culminación de un plan milimétricamente diseñado por el sanchismo con el PNV y los bilduetarras, ejecutado en tres actos de traición institucional. El primer paso fue la transferencia de las competencias de prisiones al Gobierno Vasco. El segundo, el acercamiento masivo de reclusos, un peaje inmoral para mantenerse en el poder. El acto final es una amnistía encubierta, sin arrepentimiento. La salida de Henry Parot, uno de los mayores carniceros' de ETA, es una claudicación moral y de la dignidad nacional. Félix Eugenio García Cortijo. Salamanca