Gary Oldman: el rol que evitó que dejara su carrera, la serie que lo volvió al centro de la escena y los secretos de un actor camaleónico

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Olvídense del imaginario elegante, hedonista y sofisticado de James Bond. En el quinto subsuelo del MI5, agencia de inteligencia interior del Reino Unido, se encuentran los Slow Horses (Caballos lentos), agentes desterrados por haber fallado (muy feo) en su misión de proteger la seguridad nacional británica. Y al frente de este grupo abocado a tareas insignificantes, tediosas, rutinarias y bastante burocráticas, se encuentra Jackson Lamb. Quien fuera una gloria para el mundo del espionaje hoy pasa sus días alcoholizado, fumando, desaliñado y sucio, maltratando a sus subalternos y comiendo unos apestosos fideos thai.Bajo la piel de este verdadero dechado de incorrecciones, brilla sir Gary Oldman, protagonista principal de Slow Horses, serie policial y con mucho humor negro que el miércoles próximo estrena su sexta temporada por el servicio de streaming Apple TV.En medio de la gira promocional, LA NACION conversó, vía zoom y en exclusiva, con el laureado actor y director inglés.–Sin spoilear nada, ¿qué podés adelantarnos de esta nueva temporada?–Digamos que dos ex-Slow Horses mueren misteriosamente. En realidad se trata de asesinatos, pero ante nuestros ojos los hacen aparecer como muertes accidentales. Enseguida descubrimos que hay una lista negra con todos los exagentes que tienen que ser sistemáticamente eliminados. De ahí en más, somos nosotros tratando de llegar al fondo de la cuestión, averiguar qué está pasando y quién está detrás de todo esto. Inevitablemente, en un momento el camino nos lleva hasta el escritorio de Diana Tafner (interpretada por Kristin Scott Thomas), subdirectora general del MI5 y rostro corporativo, moderno, eficiente y ambicioso de la inteligencia británica.Thriller político con los ojos puestos en el perfil administrativo de los servicios secretos, Slow Horses está basado en la saga de libros escritos por el británico Mick Herron desde 2010. Inscripta en la tradición literaria del maestro del espionaje, John Le Carré, la pluma de Herron desnuda los engranajes miserables que mueven a las dirigencias gubernamentales, mientras retrata personajes psicológicamente inestables y humanamente complejos.Adaptando respetuosamente los materiales originales, la serie se estrenó por Apple TV el 1º de abril de 2022. Ganador de dos premios Emmy y siete BAFTA (equivalente inglés de los Oscar), el programa cuenta también con los talentos actorales de Kristin Scott Thomas, Jack Lowden, Jonathan Pryce y Hugo Weaving, entre muchos otros. Los seis episodios de la sexta temporada (a estrenarse uno por semana hasta el 21 de octubre próximo) articulan la crítica a través del cinismo y el sarcasmo. Enfrentando los peligros reales del mundo contemporáneo, los disfuncionales espías deberán llegar a un desenlace que, como de costumbre, emparenta el éxito con la decadencia institucional.–¿Los enemigos de los Slow Horses están fuera o dentro de los servicios secretos?–Por lo general están dentro. Y creo que esa fue una de las razones que alejaron a Lamb del centro neurálgico del poder en el MI5. Para sobrevivir y poder hacer bien su trabajo, tenía que tomar distancia de las intrigas burocráticas en el interior de las agencias de inteligencia. Que es el enfoque más realista que la serie tiene para ofrecer.–¿Este es el verdadero ambiente de los espías?–Es lo que ocurre en todo el mundo y lo estamos viendo. ¿Lo estamos viendo, no? Cuántos gobiernos muestran una cara ética y mantienen un discurso íntegro frente a la ciudadanía; y después descubrimos que detrás de escena, en secreto, estaban haciendo otras cosas completamente distintas. Por lo general, privilegian los intereses personales por sobre los colectivos. La corrupción. Todos los días, inevitablemente, nos enfrentamos a eso.Punto culminanteSid Vicious en Sid y Nancy, Lee Harvey Oswald en JFK, Drácula en la versión cinematográfica de Francis Ford Coppola, Beethoven en Amada inmortal, Sirius Black en la saga fílmica de Harry Potter, George Smiley en El Topo de John Le Carré, James Gordon en la trilogía de Batman de Christopher Nolan, Winston Churchill en Las horas más oscuras, Herman J. Mankiewicz (mítico guionista de El ciudadano) en la biopic Mank y Harry Truman en Oppenheimer, el escritor John Cheever en Parthenope.Apretado listado de los personajes que Oldman ha interpretado a lo largo de casi 50 años de carrera. Sin embargo, su hijo dilecto ha resultado ser este brillante, cínico, antihigiénico, vicioso, malhablado y manipulador agente del MI5. Jackson Lamb, arrolladora criatura de ficción que en 2022 le hizo dar marcha atrás con su intención de abandonar para siempre la profesión. Algo que, por ahora, suena bastante lejano, sobre todo con una séptima temporada de Slow Horses ya filmada y la posibilidad cierta de rodar otras dos.–Dijiste que Jackson Lamb es tu personaje soñado. ¿Por qué?–Porque es el antihéroe por excelencia. En este mundo políticamente correcto, donde permanentemente se nos dice cómo tenemos que proceder, qué tenemos que comer y cuánta cantidad de alcohol podemos tomar, Lamb no tiene filtros sociales. Ninguno. Dice lo que piensa, fuma y bebe lo que quiere, come comida chatarra. No le importa lo que digan los demás y, encima de todo, es inteligentísimo. ¿A quién no le gustaría comportarse así, con ese nivel de libertad, aunque sea por un ratito?–Lamb, ¿es o se hace?–Por su higiene y aspecto físico, podríamos decir que todo le da igual, pero está claro que no es así. Probablemente, le importe todo mucho más que al resto. Ese es el juego que juega, su manera de moverse en el mundo del espionaje.–¿Esas características ya estaban en las novelas originales?–Sí, claro. Es un personaje magnífico porque está muy bien escrito. Y también he contado con directores maravillosos y un grupo de trabajadores (actores, técnicos y demás) que me han facilitado las cosas. Después de seis años juntos, ya nos sentimos como una gran familia. Y congeniar con tantas personas talentosas y agradables es algo realmente excepcional. Todo eso confluye en Slow Horses y por eso Jackson Lamb es un verdadero punto culminante para mi carrera.–¿Cuánto de Lamb hay en Gary Oldman?–Cuando interpretás a alguien durante tanto tiempo, llegas a conocerlo a fondo y terminas llevando su ADN contigo. Pero espero no haber adoptado ninguna de sus costumbres.Cada vez que se enfrenta a una catástrofe inevitable, Jackson Lamb mueve sus fichas siguiendo uno de los dos mandamientos básicos del negocio: “Las Reglas de Moscú” o “Las Reglas de Londres”. Según el propio Herron, “Moscú implica cubrirse las espaldas, mientras Londres significa cuidarse el culo. Las primeras reglas fueron escritas en la calle para garantizar la seguridad del grupo. Las segundas, en los pasillos del Parlamento, para cargarle culpas y responsabilidades a cualquier otro”.–En la vida cotidiana, ¿qué regla suele seguir Gary Oldman?–Un anónimo dicho popular: “A las medias se las elige por el color. A los amigos, por sus valores”.