La demanda de GPUs crece. Las GPUs se hablan entre sí a través de cables. Esos cables se están convirtiendo en el cuello de botella. Esa es la tesis que está moviendo cientos de millones de dólares hacia una categoría de chips que casi nadie fuera del sector de telecomunicaciones conocía hace dos años: los procesadores de señal digital coherente para redes ópticas.Celero Communications, una startup con dos años de vida con sede en Irvine (California), acaba de cerrar una Serie C de 275 millones de dólares a una valoración superior a 3.000 millones. La co-lideraron Atreides Management, Valor Equity Partners y CapitalG, el fondo de crecimiento de Alphabet. La financiación total de Celero es ahora de 415 millones. CapitalG ya había liderado su Serie B de 100 millones en noviembre del año pasado.¿Qué hace Celero y por qué importa ahora?Los centros de datos de IA son, en esencia, miles de aceleradores (GPUs, TPUs, chips propios) que tienen que intercambiar cantidades masivas de datos entre sí. La tecnología dominante hasta ahora para esas conexiones dentro de los edificios ha sido PAM4, un protocolo de transmisión óptica simple y económico. El problema: PAM4 está llegando a sus límites físicos a medida que los clústeres de entrenamiento de IA escalan a cientos de miles de chips.La alternativa es la óptica coherente, tecnología que lleva décadas en los cables submarinos y los enlaces entre ciudades porque permite transmitir mucha más información por el mismo tramo de fibra usando la fase y la polarización de la luz como canales adicionales. El pitch de Celero es trasladar esa tecnología de las conexiones entre ciudades a las conexiones entre racks y entre centros de datos en el mismo campus.Su anuncio más concreto: la validación del primer DSP coherente en proceso de 2 nm de TSMC, la tecnología de semiconductores más avanzada disponible comercialmente. El mismo proceso que usa el chip A20 Pro del iPhone 18 Pro que Apple presentó ayer. La compañía proyecta que este chip abrirá el camino desde conexiones de 1,6 terabits por segundo hasta 3,2 terabits.Hemos comprobado en wwwhatsnew.com que la carrera de las grandes tecnológicas por asegurar chips Nvidia —Microsoft compró 485.000 chips Hopper en 2024, el doble que Meta— refleja exactamente la presión sobre la infraestructura de IA. Más GPUs con más rendimiento generan más datos que mover, lo que hace que las redes se conviertan en el límite. Celero está apostando a que resolver ese límite vale más de 3.000 millones de dólares.¿Cuándo produce y con quién competirá?El CEO de Celero, Nariman Yousefi —que pasó 17 años en Broadcom dirigiendo su unidad de networking— dijo a Bloomberg que el chip está validado pero no en producción. El objetivo es comenzar la producción en 2027. Tampoco hay clientes nombrados públicamente, aunque el foco declarado son los grandes proveedores de nube.La competencia es considerable: Marvell, Broadcom y Cisco ya tienen productos en el mercado de óptica coherente. El mismo Marvell tiene un acuerdo con Google por un warrant de 12.200 millones de dólares para chips personalizados. Y CapitalG —que respalda a Celero— es el fondo de crecimiento de Alphabet, cuya filial Google es cliente principal de Marvell. La paradoja competitiva no pasa desapercibida.La tesis que unifica el sector es directa: James Luo, de CapitalG, la resumió a Bloomberg sin circunloquios: «La luz es simplemente mucho más eficiente, incluso para distancias cortas.» Los centros de datos de IA de nueva generación —hiperscalados, con miles de millones de inversión cada uno— necesitan resolver el problema de la red interna antes de que la escalada de cómputo se detenga en esa barrera. Celero está apostando a que la óptica coherente es la respuesta, y que llegar en 2nm antes que nadie les da una ventaja de tiempo suficiente. La transición energética de los centros de datos hacia nuclear y renovables es el eje vertical de la infraestructura de IA; las redes ópticas como las que fabrica Celero son el eje horizontal. Ambos son cuellos de botella simultáneos en la carrera hacia el siguiente nivel de compute.El contexto competitivo de Celero tiene una ironía estructural que merece señalarse: sus dos principales competidores en óptica coherente —Marvell y Broadcom— tienen raíces directas en los propios fundadores de Celero. Yousefi trabajó en Broadcom durante 17 años y lideró su unidad de networking. Su cofundador Oscar Agazzi tiene un historial similar. Marvell tiene un historial en óptica coherente que se remonta a la adquisición de Inphi en 2021, una empresa que los propios fundadores de Celero conocen bien desde dentro.Eso significa que Celero está compitiendo con gente que conoce exactamente cómo funcionan sus competidores y dónde están sus debilidades técnicas. La ventaja de los fundadores en este tipo de competencias es real: saben dónde están los atajos, los cuellos de botella de ingeniería y las decisiones de diseño que los incumbentes ya han tomado y no pueden cambiar sin reescribir gran parte de su stack.El hecho de que CapitalG respalde a Celero mientras Google es cliente de Marvell no es una contradicción sino una apuesta estratégica: CapitalG está diversificando las opciones de suministro para Google en un segmento donde tener un solo proveedor dominante (Marvell) crea riesgo. Si Celero funciona, Google tendrá más opciones de negociación. Si no funciona, el 0,x% del capital de Celero que CapitalG tiene no va a hacer mella en Alphabet. Para los competidores de Celero —Marvell, Broadcom, Cisco— la amenaza más seria no es el chip de 2nm que acaban de validar, sino la acumulación de capital y talento de alto perfil que el sector de la óptica coherente para IA está atrayendo de forma consistente.El timing de mercado de Celero es importante. El salto de PAM4 a óptica coherente dentro de los centros de datos no es una cuestión de si ocurrirá sino de cuándo. Los grandes proveedores de nube —Google, Microsoft, Amazon, Meta— están construyendo clusters de entrenamiento de IA de cientos de miles de chips que generan petabytes de datos que tienen que moverse constantemente. La pregunta que el capital que rodea a Celero está intentando responder es si esa transición ocurrirá en 2027-2028 (cuando Celero planea comenzar producción) o en 2030 o más adelante. Si llega tarde, los incumbentes ya habrán establecido sus soluciones y la ventana de mercado se habrá cerrado. Si llega a tiempo, los 275 millones de esta ronda son una pequeña fracción de lo que el segmento de óptica coherente para IA puede representar —McKinsey proyecta 7 billones de dólares en inversión total en centros de datos hasta 2030, con 5,2 billones específicamente para cargas de IA.La noticia Celero recauda 275 millones de dólares para llevar la óptica coherente al interior de los centros de datos de IA fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.