Los productores de calçots empiezan ya la campaña apretados por la fuerte demanda y el cambio climático

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A mediados de agosto, Josep Panyella ya estaba plantando calçots en su finca de Cal Aimar, en Gavà, en pleno parque agrario del Baix Llobregat. Bajo un sol de justicia, Panyella iba colocando, con la ayuda de un jornalero, las cebollas tiernas en fila, bien alineadas, a un palmo de distancia la una de la otra. Con un pequeño tractor, las tapaba luego con tierra. Y a esperar que germinen y crezcan. "Cada año estamos plantando antes, porque los restaurantes, que son nuestros principales clientes, también nos las reclaman antes", comentaba el agricultor.Seguir leyendo....