La muestra reúne algunas de las obsesiones que atraviesan la obra de la artista, desde el terror y las cábalas hasta los afectos. Su imaginario dialoga con referentes como El empapelado amarillo, el cine coming of age y la cultura pop argentina de los años 60. En el centro de la sala, un gran arco funciona como umbral hacia un mundo donde lo seductor y lo aterrador conviven.