Las lluvias excepcionales del invierno salvaron a España de la sequía. Después, las borrascas han frenado en seco. Tanto es así que, a punto de terminar el año hidrológico el próximo 30 de septiembre (no coincide con el año natural), esa ganancia extraordinaria se ha difuminado. Todo apunta a que 2025-2026 cerrará como un año muy normal en precipitaciones: llevamos recogidos 643 litros por metro cuadrado, cuando la media suele quedarse en 640. Hay algunas zonas del norte de España que, de hecho, están en prealerta por escasez de agua. «Ver cómo ha llovido es interesante», ha dicho en rueda de prensa el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo. La mitad de la lluvia de este año cayó en solo tres meses, del 15 de diciembre al 15 de marzo. Unos 320 litros por metro cuadrado se registraron en esos tres meses, aunque fue entre enero y febrero, el bimestre más lluvioso en casi 50 años, los que realmente fueron decisivos: llegaron a aportar más de 10.000 hm3 a los embalses en dos semanas, algo inédito en al menos 30 años. En lugares como la sierra de Grazalema (Cádiz) donde la tierra saturaba y era incapaz de retener el agua, recibieron 2.000 litros por metro cuadrado en dos semanas. Para hacerse a una idea, en ciudades como Santiago de Compostela suelen recoger en promedio unos 1.800 litros por metro cuadrado a lo largo de todo un año. «Llegó un momento en el que pensábamos que íbamos a acabar con los nombres de borrascas», ha recordado Del Campo. En total, hubo hasta hasta 19 de alto impacto, un número inédito. Sin embargo, en los siguientes seis meses, la llegada de borrascas y precipitaciones ha frenado: en todo este periodo que abarca la primavera y el verano solo se ha acumulado un quinto del total de las lluvias anuales. La primavera fue seca y el verano ha sido muy seco. Tampoco la previsión muestra más lluvias de aquí a que acabe el mes de septiembre. Con 39,6 litros por metro cuadrado, apenas ha llegado al 56% del valor medio. Ha sido el tercer verano más seco desde el comienzo de la serie en 1961, solo superado por 1994 y 2016. Esta concentración de lluvias en cortos periodos de tiempo alternado con periodos de escasez es consistente, ha indicado el portavoz de la Aemet, con los escenarios de cambio climático. «Los veranos lluviosos están desapareciendo», ha añadido Del Campo. Cada cuatro años aproximadamente España recibía más de 100 litros por metro cuadrado en el estío, como muestra el registro entre 1961 y 1997. Ahora, ha razonado Del Campo, al ser mas cálidos están dando lugar a menos episodios de tormenta. Además de seco, el verano de 2026 ha sido el más cálido en siglo y medio, según un estudio especial elaborado por la Aemet que se ha remontado hasta 1869. Las temperaturas medias se han situado por encima de los valores normales en todo el territorio, con anomalías que, en gran parte de la Península, estuvieron comprendidas entre +1,5 y +3,5 °C.