La industria de defensa turca lleva tiempo trabajando para mejorar las capacidades de guerra electrónica e inteligencia, vigilancia y reconocimiento de sus plataformas de vuelo no tripuladas. Pues bien, Aselsan ha hecho una prueba de operación coordinada de tres drones Bayraktar TB2, recreando un escenario en el que una aeronave es capaz de detectar y localizar un emisor de radar, ejecutando acciones de perturbación electrónica y obteniendo imágenes de alta resolución de la ubicación.Concebido para operar en espacios aéreos altamente disputados y saturados de defensas antiaéreas, el Bayraktar TB2 ha dado un salto doctrinal hacia las misiones SEAD y DEAD (supresión y destrucción de defensas enemigas). La meta de este planteamiento es romper con el esquema tradicional de los drones ligeros y unificar en una sola plataforma la intercepción electromagnética, el ataque electrónico, la designación de armamento guiado y la cartografía avanzada, garantizando su supervivencia en entornos hostiles.Una demostración centrada en la guerra electrónica Esta nueva arquitectura fue puesta a prueba por la firma Aselsan en la provincia de Konya, en unas maniobras presenciadas por representantes de más de quince países. Durante las pruebas se evaluó la integración de tres componentes muy importantes que forman parte del dron: el pod de contramedidas ofensivas Antidot 2EA 200, el sensor de apoyo electrónico Antidot 2ES 100 y el radar AESA con apertura Fulmar 200.El momento culminante de la exhibición evidenció cómo estos sistemas resuelven un enfrentamiento directo contra un radar de búsqueda terrestre. En pleno vuelo, el Antidot 2ES 100 captó de forma pasiva las emisiones del radar y trianguló su posición para transferirla al Antidot 2EA 200, que inició el ataque electrónico. A continuación, se ejecutó una maniobra donde los operadores detuvieron la interferencia a propósito para hacer que el radar detectara al Bayraktar TB2. Una vez que el radar logró fijarlo, el pod activó la tecnología DRFM (memoria digital de radiofrecuencia), capturando las señales del radar para retransmitirlas distorsionadas. Esto hizo imposible un seguimiento del dron para, posteriormente, lanzar un misil con el fin de derribarlo. España encargará 147 nuevos drones tácticos de nueva generación a Indra: los Tarsis volarán 10 horas y podrán hacerlo a una altura de hasta 15.000 piesDe forma paralela, el radar Fulmar 200 AESA SAR explotó la vertiente de inteligencia y reconocimiento. Este sensor cartografió el área con tomas en alta resolución, demostrando su utilidad para ubicar amenazas sin depender de la luz del día ni verse afectado por el mal tiempo. La cadena operativa se completa con la posibilidad de incorporar el visor electroóptico Aselflir 500, encargado de iluminar con láser el objetivo detectado para su posterior neutralización.La demostración en Konya evidencia una transformación en la guerra no tripulada: concentrar en un único dron capacidades complejas que antes demandaban varias aeronaves especializadas, dotando a los drones no tripulados de plena autosuficiencia en escenarios donde el espectro electromagnético está fuertemente disputado.