El sector automovilístico está viviendo un momento de cambio desde hace varios años. La llegada de los coches eléctricos ha supuesto una revolución y cada vez están ganando más peso en la sociedad. Sobre esto ha hablado Manuel Palma Marín , empresario cordobés que reside en Valencia desde 1981 , ciudad a la que se mudó para realizar el servicio militar y de la que se enamoró hasta llevar 45 años viviendo en ella. En una entrevista para 'Híbridos y eléctricos' ha repasado su trayectoria profesional y el estado del sector. Palma Marín es dueño de un holding empresarial, además de expresidente de la escuela de negocios EDEM y miembro del consejo consultivo de Banco Sabadell. En toda su trayectoria, el emprendedor ha vendido más de 150.000 coches y gestiona 12 concesionarios. Con este bagaje, se atreve a vaticinar el fin del motor de combustión: «A partir de 2030, las ventas de coches térmicos serán residuales». El empresario asegura que llegó a vender 7.000 vehículos al año, algo «imposible» en la actualidad. Principalmente por la diversificación del mercado: «Antes el mercado se repartía entre seis marcas y ahora entre 50. Para mantener esa estructura necesitaría absorber muchísimas marcas, con un riesgo altísimo». Palma advierte a los fabricantes de que si no apuestan por el coche eléctrico «van a desaparecer». Aunque el precio y la autonomía de los eléctricos debe mejorar: «No tiene sentido que un eléctrico sea más caro que uno de combustión cuando su mecánica es más sencilla. Además, la autonomía debería subir a 800 o 1.000 kilómetros para competir de verdad». El empresario se plantea comprarse un coche eléctrico y cree que en el próximo lustro el cambio de paradigma será total. «Todos los fabricantes están destinando la inversión a esta tecnología. El que siga apostando por la combustión quedará fuera del mercado» , sostiene. El empresario cordobés cree que Europa se ha equivocado con la transformación industrial que vivimos: «Nos hemos pegado un tiro en el pie. Éramos líderes en motores de combustión y hemos pasado al eléctrico, donde los mejores son los chinos: tienen la tecnología, los ingenieros y las fábricas, sin nuestras cargas sociales. Competir así es casi imposible».