En la pista de aterrizaje ha recibido este miércoles Donald Trump a Xi Jinping a pesar de que este envió a su vicepresidente al aeropuerto pequinés meses atrás. La diplomacia son gestos y este sugiere el equilibrio de fuerzas actual y descubre al más necesitado de que nada se rompa durante los próximos tres días. Hablarán sobre los viejos asuntos que separan a las dos grandes potencias, ninguno tan sagrado para China como Taiwán, y de los nuevos, como Irán y la inteligencia artificial (IA). Será la isla el principal argumento negociador de Trump, quizá el único, para arrancar compromisos que no compliquen aún más su escenario electoral.Seguir leyendo....