China lleva 48 años plantando árboles para frenar el desierto. Ahora se enfrenta a una paradoja: también está agotando el agua

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Desde el año 1978, China ha destacado por plantar miles de millones de árboles a lo largo de miles de kilómetros para frenar el avance del desierto de Gobi. Sin embargo, este monumental proyecto, conocido como el programa de los "Tres Nortes", se enfrenta a una paradoja ecológica, puesto que en las zonas áridas y semiáridas, la forestación masiva ha provocado efectos hidrológicos adversos, reduciendo drásticamente la recarga de los acuíferos y provocando una disminución en los niveles freáticos. El dilema del agua. Plantar un árbol para cualquier persona puede ser una grandísima idea, pero la hidrología dicta sus propias normas, puesto que en regiones donde el clima no acompaña, la vegetación actúa como un sistema de extracción constante. Por ejemplo, la revegetación extensiva en lugares como la meseta de Loess, donde las precipitaciones anuales son inferiores a 400 milímetros, está llevando el uso del agua a límites cercanos o superiores a la recarga natural disponible. Esto es un grave problema, puesto que a largo plazo puede llegar a ser insostenible, ya que los programas de forestación en regiones que son áridas pueden agravar la escasez de agua local. Y al estudiar el proceso de restauración vegetal en zonas del programa de los Tres Nortes, se ha comprobado que la cubierta arbórea reduce drásticamente la recarga profunda del suelo en comparación con el suelo desnudo, un efecto que se agudiza de forma crítica durante los años secos.  En Xataka Mientras SpaceX marca el ritmo, China responde con una ráfaga: cuatro lanzamientos en 45 horas Los satélites aquí han sido fundamentales para poder entender los cambios que se están presentando en estas zonas. Y es que cuatro décadas de dinámica vegetal muestran un aumento innegable en la productividad de las plantas, pero el verdor tan característico de la zona ha venido acompañado de una alteración del ciclo hídrico. Por ejemplo, somos conscientes de que el incremento de la masa forestal ha disparado la evapotranspiración en amplias partes de la región. Pero el problema es que esta mayor demanda atmosférica disminuye directamente la humedad del suelo en la zona radicular y, en consecuencia, habrá una disminución del almacenamiento terrestre de agua en estas áreas. De largo. Este problema está íntimamente ligado a las especies que han sido elegidas durante décadas para ocupar esta posición. Por ejemplo, los pinos mongólicos se han plantado de manera masiva, pero se han correlacionado con un descenso lineal del nivel freático a lo largo de las décadas. Otras especies estrella para la fijación de dunas, como el arbusto Salix psammophila, provocan caídas en la capa freática, previenen la recarga de las aguas subterráneas y reducen la infiltración selectiva del agua de lluvia. Y a nivel global, las grandes revisiones hídricas ya reflejan que la forestación en zonas secas puede desencadenar descensos del nivel freático de entre 0,5 y 3 metros, reduciendo estructuralmente la recarga de los acuíferos. Además, se ha constatado que la propia estructura y densidad del bosque juega un papel directo y medible en este declive del almacenamiento hídrico subterráneo en la región de los Tres Nortes.Un problema estructural. Aunque parece que nos centramos únicamente en los árboles como los grandes enemigos de nuestras reservas hídricas, la verdad es que hay otros factores muy importantes. Sin ir más lejos, en el norte de China se ha visto que hay un estrés hídrico crónico donde convergen diversas presiones humanas y climáticas. Aquí los datos espaciales muestran un descenso continuo del almacenamiento de aguas subterráneas a nivel nacional impulsado por múltiples factores. En cuencas clave como la del río Haihe, los depósitos han caído a un ritmo medio de 1,88 centímetros al año entre 2003 y 2020, siendo la irrigación agrícola el factor dominante. Y aquí las mediciones más recientes nos apuntan que hasta 2024 existe un patrón persistente con un descenso promedio cercano a los 2 milímetros anuales, cebándose de forma concentrada con las zonas áridas del noreste y la llanura del norte de China.  En Xataka Cuando China hizo un "todo o nada" por la robótica y la IA tenía otro objetivo en mente: conquistar la biotecnología El rediseño. Ante la contundencia de los datos hidrológicos y los análisis críticos de coste-beneficio, las políticas detrás del programa de los Tres Nortes están experimentando un necesario ajuste. Y es que estamos viendo cómo se está viviendo una restauración ecológica genuinamente adaptada al clima local.Este cambio de paradigma implica reducir la dependencia de monocultivos de especies altamente demandantes de agua e integrar en mayor medida arbustos, herbáceas y especies nativas capaces de estabilizar el suelo sin agotar de forma insostenible los acuíferos que, irónicamente, el propio bosque debía proteger. Imágenes | Tom Fisk Vía | Science PostEn Xataka | Mientras el mundo está a otras cosas, China se ha colocado a la vanguardia de los reactores nucleares de alta temperatura - La noticia China lleva 48 años plantando árboles para frenar el desierto. Ahora se enfrenta a una paradoja: también está agotando el agua fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .