Un conjunto de huesos de hace entre 41.000 y 45.000 años está ofreciendo una imagen inquietante de las relaciones entre algunos de los últimos grupos neandertales de Europa. Los restos encontrados en las cuevas de Goyet, en Bélgica, muestran evidencias claras de canibalismo y pertenecen principalmente a mujeres y individuos jóvenes que, además, parecen haber procedido de otros territorios.