La amenaza de una escalada bélica en el continente europeo mantiene en alerta a los ejércitos occidentales, que analizan al detalle sus verdaderas capacidades de respuesta ante un conflicto de alta intensidad. En este contexto, el general de brigada del Ejército en situación de retiro Francisco José Dacoba ha expuesto la cruda realidad operativa de las fuerzas armadas, alejándose de los discursos políticos para centrarse en la estadística militar.La sofisticación del armamento moderno choca frontalmente con los tiempos que marca la guerra. Según el militar, resulta del todo imposible formar a un tripulante de un carro de combate Leopard en unos escasos meses. Este obstáculo logístico y humano deriva directamente de la altísima complejidad tecnológica que incorporan estos pesados blindados de última generación.Alcanzar el nivel operativo óptimo requiere una inversión de tiempo que los conflictos actuales rara vez conceden. La preparación de una tripulación de élite exige un mínimo de dos años de instrucción ininterrumpida, tal y como detalló el exdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) en una entrevista concedida al diario 20Minutos. Esta barrera temporal desmonta la creencia de que basta con enviar material pesado al frente para equilibrar la balanza militar.La fragmentación de la defensa comunitariaEl problema de fondo trasciende la instrucción técnica y afecta a la propia estructura del continente. Los distintos ejércitos europeos sufren una alarmante falta de interoperabilidad en sus despliegues, un defecto histórico que lastra cualquier intento de respuesta conjunta ante una agresión externa a gran escala.La realidad sobre el terreno demuestra que los sistemas de mando y control de los países aliados no logran comunicarse entre sí. A este bloqueo se suma un despropósito logístico en el suministro de los arsenales terrestres, dado que la munición que utiliza el tanque Leopard alemán es incompatible con la del blindado Leclerc francés. Esta falta de estandarización obliga a mantener cadenas de suministro duplicadas, lo que encarece los costes y ralentiza los movimientos tácticos.La amenaza del Kremlin y los plazos de la industriaEl inestable escenario geopolítico no permite margen para la autocomplacencia. El diagnóstico del general Dacoba resulta tajante respecto a la postura estratégica de Moscú: si Vladímir Putin percibe debilidad en Europa, la situación de seguridad continental empeorará drásticamente. Esta advertencia cobra especial relevancia en un momento en el que las instituciones comunitarias intentan blindar sus fronteras orientales a contrarreloj.El reciente Libro Blanco de la defensa busca poner orden en este caos organizativo. Sin embargo, las grandes soluciones tecnológicas europeas llegarán demasiado tarde para resolver las urgencias actuales. El ejemplo más claro es el futuro sistema de combate aéreo (FCAS), un proyecto multinacional que no estará a disposición de las fuerzas armadas hasta el año 2040, lo que deja un peligroso vacío estratégico durante las próximas décadas.