La refrigeración lleva décadas dependiendo de gases que circulan por tuberías. En Hong Kong han conseguido enfriar con metal durante un millón de ciclos sin perder rendimiento
El prototipo de HKUST utiliza una aleación sólida de titanio, níquel, cobre y cobalto que se calienta y enfría al deformarse. Ha mantenido 400 W de potencia frigorífica y una diferencia térmica de 41 °C durante un millón de ciclos.