José Félix Tezanos es ya el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que más tiempo ha ocupado el cargo . Tras más de ocho años en el puesto, el sociólogo ha pilotado el organismo público en una etapa en la que su presupuesto se ha más que duplicado, pasando de los ocho millones de euros anuales con los que contaba a su llegada en 2018 a los 18,4 millones de 2025, la cifra más alta de su historia. La figura de Tezanos, catedrático de Sociología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), nunca se ha desvinculado de su perfil político. Llegó al CIS desde la secretaría de Estudios y Programas de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, y aunque pidió la suspensión de sus funciones orgánicas, no renunció a su carné de militante ni a su lealtad pública al líder socialista Pedro Sánchez. A esta polémica se suman los fallos del organismo a nivel metodológico, como los errores con las estimaciones electorales y los problemas con la muestra de encuestados, que provocan una sobrestimación de los votantes del PSOE, tal y como ha explicado ya La despensa de Tezanos, investigación de infoLibre sobre la gestión del CIS.Pero más allá del debate metodológico, los registros oficiales, el organigrama de la institución y la información obtenida por las solicitudes de este medio muestran un trasvase de cargos y plazas entre el CIS y la Fundación Sistema —entidad privada fundada y presidida por Tezanos—, su histórico departamento de Sociología en la UNED y el aparato del PSOE. Así lo revela ahora esta investigación.Para entender quién controla hoy los resortes del CIS, hay que mirar a la estructura que Tezanos forjó en el pasado. Durante más de dos décadas, de 1995 a 2016, el actual presidente del ente público dirigió el Departamento de Sociología III de la UNED. Esa división académica funcionó como la cantera de la que saldrían los nombres que hoy copan su círculo de confianza.Allí operaban tres figuras clave. La primera era María Rosario Sánchez Morales, mano derecha de Tezanos, quien ejerció como secretaria y subdirectora de su departamento universitario. Los otros dos nombres propios de esta cantera cristalizaron en el año 2012, cuando Tezanos dirigió las tesis doctorales de dos marcados perfiles políticos: Verónica Díaz Moreno y Óscar Iglesias Fernández.Díaz e Iglesias compartían ADN político: ambos provenían del aparato del partido y de las Juventudes Socialistas. Iglesias, a quien en 2007 El País definía como "un político muy ambicioso, que sabe moverse por las sombras de su partido en la capital" y al que un compañero de formación calificaba de "fontanero", fue concejal en Madrid y diputado en la Asamblea por el Partido Socialista de la región (PSM). En 2007, año en el que también fue el número dos de la lista socialista al Ayuntamiento de Madrid, comenzó su actividad investigadora en la UNED de la mano del propio Tezanos.Por su parte, Verónica Díaz Moreno, antigua secretaria de Organización de las Juventudes Socialistas de Madrid, es la protagonista, casual o no, de un hito tan olvidado como histórico para el PSOE: en 2009 renunció a ocupar el escaño en el Congreso que dejaba vacante Pedro Solbes, un movimiento que permitió que el siguiente en la lista, un desconocido Pedro Sánchez, accediera por primera vez a la Cámara Baja.La cohesión de este grupo trascendía a la universidad. Cuando Pedro Sánchez situó en 2017 a Tezanos al frente de la Fundación Pablo Iglesias, el think tank del PSOE, este incorporó al patronato a las profesoras Sánchez Morales y Díaz Moreno.En paralelo, Óscar Iglesias formaba parte del patronato de la Fundación Sistema y se sentaba en el consejo de Iniciativas Editoriales Sistema SA, la empresa que edita las revistas de esa otra fundación presidida por Tezanos. En ese consejo de administración también figura Sánchez Morales, su antigua subdirectora en la UNED.En el verano de 2018, la llegada de Tezanos a la presidencia del CIS activó de inmediato el trasvase de esta cantera a las nóminas del Estado. Apenas dos semanas después de su nombramiento, el presidente situó a Rosario Sánchez Morales en la alta dirección del CIS otorgándole la jefatura del Departamento de Publicaciones y Fomento de la Investigación, cargo que aún mantiene. Al año siguiente, Díaz Moreno pasó a ser coordinadora del curso de posgrado del CIS. Por otro lado, el jefe de Gabinete de Tezanos entre junio de 2025 y febrero de 2026 fue el ex "fontanero" del PSM, Óscar Iglesias Fernández, como personal eventual —puestos de confianza para los que el presidente puede nombrar 'a dedo' a quien considere—. A su lado, en el núcleo duro, recaló como asesora —otro puesto eventual— Elena Faraco Blanco, también vinculada durante más de una década a la Fundación Pablo Iglesias. Faraco cesó de su puesto dentro del gabinete del presidente Tezanos el pasado mes de febrero, según una resolución del CIS a una solicitud de infoLibre, pero sigue ejerciendo como consejera técnica, según su perfil en LinkedIn. De hecho, en otra resolución a una petición de este medio, el CIS asegura este mes de mayo que Faraco sigue como personal eventual en el CIS.El paso de Óscar Iglesias por la institución no se limitó a su cargo eventual. Estando ya en la órbita del Centro, logró obtener una plaza de investigador vitalicio. Tras consolidar su puesto como funcionario, abandonó la jefatura de gabinete para ser nombrado jefe de la unidad de Análisis del CIS, un cargo que ostenta actualmente según su perfil de LinkedIn, aunque no aparece en el organigrama, y en el directorio no consta su puesto ni departamento.Estos son algunos de los nombramientos más representativos por su cercanía previa con Tezanos, pero lo cierto es que este cesó a toda la cúpula del organismo —cuatro puestos que equivalen a una subdirección general de la Administración General del Estado— en un plazo de 48 horas, del 10 al 11 de julio, menos de dos semanas después de acceder a la presidencia. Además del de Sánchez Morales, otro de los primeros nombramientos de Tezanos fue el de otra vieja conocida. Al frente del banco de datos, el recién llegado presidente puso a Eva Sotomayor, entonces profesora de la Universidad de Jaén.Cuando fue nombrada ya había reseñado parte de la obra del presidente del CIS, había publicado para la revista de la Fundación Sistema junto a Verónica Díaz e incluso había sido coautora de un libro, precisamente, junto a Tezanos, Rosario Sánchez y Verónica Díaz, que, además, se usa como material bibliográfico en asignaturas de la UNED. Sotomayor estuvo en el CIS hasta 2022.Preguntado por las conexiones previas de Tezanos con el personal del que se ha rodeado en la dirección del CIS, el organismo declara que "en la dirección del CIS, todos los nombramientos se realizan de conformidad con la normativa vigente" y añade que "el posible conocimiento previo de alguno de ellos por parte de los presidentes parece lo más lógico y coherente". Tras esa respuesta del CIS, infoLibre dirigió una serie de preguntas sobre casos concretos como el de Elena Faraco u Óscar Iglesias, pero el organismo no ha contestado a esas cuestiones ni a ninguna otra de las que este medio le trasladó el 15 de septiembre.Quien sí ha hablado con infoLibre ha sido la socióloga Belén Barreiro, doctora por la Universidad Autónoma de Madrid, fundadora y CEO de 40dB. —agencia de investigación social y de mercados que realiza estudios, sondeos y análisis sociales— y que fue la presidenta del CIS entre 2008 y 2010, durante el primer Gobierno de Zapatero.Barreiro explica a este medio que en su época en el CIS solo había un puesto de personal eventual, a diferencia de los cuatro que existen actualmente. Además, cuenta que para los puestos de dirección de los departamentos trajo a funcionarios de otras instituciones pero que ni siquiera en todos los casos los conocía previamente e incluso nombró para alguno de ellos a personas que ya trabajaban en el CIS. "Como directora de investigación, que era el puesto más importante para las encuestas, nombré a una persona de dentro que era académica, y que sigue en el CIS a día de hoy. No teníamos ninguna relación, pero me pareció un buen perfil y una persona muy competente y opté por ella", detalla Barreiro. "Para otro puesto cogí a un técnico del INE al que no conocía de nada, pero el INE tenía muchas cosas buenas de las que aprender y traer un perfil así iba a ser un buen aprendizaje", detalla.La expresidenta asegura en conversación con infoLibre que "los puestos de confianza tampoco los escoges tras poner un anuncio en el periódico", pero su forma de realizar los nombramientos dista de la que aplicó Tezanos al llegar. El actual presidente no nombró para los cargos de máxima responsabilidad a nadie que ya estuviera en el CIS. De hecho, incorporó como directoras de departamento a Rosario Sánchez y Eva Sotomayor, pero también a Antonio Alaminos, catedrático de la Universidad de Alicante y uno de los asesores más cercanos de Tezanos. Barreiro es crítica con la gestión que está haciendo José Félix Tezanos de la institución que ella presidió hace ya casi dos décadas. Su posición es similar a la de muchos otros expertos y sociólogos, que ya han hablado para La despensa de Tezanos. "Esta es la primera presidencia donde el protagonista es el presidente en lugar de la institución", resume Barreiro. La experta asegura que el CIS tiene dos crisis de reputación simultáneas: "Una en el sector académico" y "otra con respecto a la opinión pública".Mientras José Félix Tezanos, Rosario Sánchez y Óscar Iglesias aumentaban su control sobre la estructura del CIS, la retaguardia académica de la UNED no quedó desatendida. El control de la parte universitaria recayó en la tercera pieza de la cantera: Verónica Díaz Moreno.En la actualidad, Díaz Moreno coordina el máster en Problemas Sociales de la UNED. En la guía docente de su asignatura, el único colaborador externo que figura impartiendo clases es Sergio Tezanos Vázquez, hijo del presidente del CIS. La presencia académica de Sergio Tezanos está fuertemente conectada con el ecosistema privado de su padre: de los 216 registros de su perfil de investigación científica (cifra que incluye algunas atribuciones médicas erróneas por coincidencia de apellido), más del 10% corresponde a artículos coescritos con José Félix Tezanos o publicados directamente en las plataformas que dependen de él, sumando doce publicaciones en la revista Temas para el debate y siete en la Revista Sistema, editadas por la fundación que instituyó y preside su padre. infoLibre ha contactado con Sergio Tezanos para recoger su versión sobre los hechos relatados en este artículo, pero no ha recibido respuesta.La presencia editorial se traslada también a las aulas de la universidad pública. En la bibliografía obligatoria de la asignatura del máster que imparte Díaz Moreno, en la que participa Sergio Tezanos, se exige a los alumnos la lectura de manuales coescritos entre Susana Tezanos, la otra hija del presidente, y la directora de Publicaciones del CIS, Rosario Sánchez Morales. Uno de estos textos, La población "sin techo" en España, fue publicado por la Fundación Sistema.La influencia de este grupo se ha extendido también al control de los tribunales de los concursos-oposición del CIS. En octubre de 2023, Antonio Alaminos Fernández, graduado en Publicidad, obtuvo una plaza de investigador funcionario en el CIS a través de un concurso de méritos sin examen. Según reveló el diario El Mundo, el candidato se impuso a perfiles con una mayor trayectoria académica y de publicación, como una investigadora senior de la Universidad de Oxford, ante un tribunal presidido por Rosario Sánchez.En ese tribunal constaba como suplente el padre del candidato aunque nunca formó parte del comité evaluador: Antonio Alaminos Chica. Una respuesta del organismo a una solicitud de información de infoLibre vía ley de transparencia revela la situación administrativa de Alaminos Chica, catedrático de Sociología, y quien, junto a Tezanos, es el arquitecto del actual modelo de estimación de voto. Aunque dimitió oficialmente como director de Investigación en marzo de 2019, la resolución confirma que nunca se marchó: sigue adscrito al Gabinete del presidente del CIS como funcionario de carrera con nivel 30 desde diciembre de 2021 y, por lo tanto, era compañero de Sánchez Morales mientras esta presidía el tribunal que evaluaba a su hijo.Alaminos hijo, a pesar de ser publicista de formación, aparece como firmante junto a su padre del libro Modelo Bifactorial Inercia-Incertidumbre Alaminos-Tezanos, que sirve como justificación técnica del modelo de estimación del CIS. El modelo ha sido uno de los grandes causantes de las críticas al CIS por el fallo en sus estimaciones, tal y como ha explicado esta investigación.De hecho, toda esta red de influencia, favores académicos y plazas a medida se da en paralelo a las constantes críticas técnicas a la labor y a la metodología del CIS, y ha generado un profundo desgaste interno en la institución, además de haber deteriorado la convivencia en el mundo de la sociología pública.Fuentes universitarias —que solicitan el anonimato a este periódico por temor a que sus críticas les puedan penalizar— advierten de que el problema va mucho más allá de la libre designación de altos cargos: "Tú puedes poner al frente de la dirección de estudios a quien tú consideres. Pero ha habido una parte de la gente muy vinculada a su departamento de la UNED que ha ocupado cargos en plazas públicas". A su juicio, el organismo ha instaurado un ecosistema opaco, que también está relacionado con que "hay muchas familias y muchas camarillas dentro del mundo de la sociología", y ha propiciado una dinámica sectaria: "Hemos visto que a gente que no era de su cuerda, de su afinidad, la ha apartado y a otra la ha metido".Lo cierto es que han ido entrando y saliendo personas del CIS, pero la plantilla se ha mantenido en unos números estables, a pesar de que la institución tiene más plazas asignadas que nunca (en 2025 fueron 128).Lo que sí se ha modificado es el dinero destinado a pagar esos sueldos. El CIS ha pasado de un presupuesto de algo más de 300.000 euros anuales a uno superior al medio millón de euros en tan solo unos años. Además, los "incentivos al rendimiento" también se han multiplicado en los últimos años de la presidencia de Tezanos.Frente a las advertencias sobre el amiguismo y el control férreo de la casa, el núcleo afín a la presidencia blinda su gestión y reduce los cuestionamientos a una simple campaña política. Marina Subirats —exconcejala del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, catedrática emérita de Sociología en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) e integrante del consejo asesor del CIS— descarta de plano cualquier irregularidad interna y califica la gestión de "admirable".En defensa de la neutralidad de los trabajadores, la consejera asegura que antiguos discípulos suyos que trabajan en el organismo le han trasladado que el trabajo en el CIS “se hace bien, con toda seriedad y sin ningún tipo de trampas'". Para Subirats, el malestar externo responde a una lógica de acoso contra el presidente, simplemente, por su carné socialista.El ecosistema que rodea a la presidencia del CIS se proyecta también sobre el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política, que concede el CIS y supone el máximo galardón de la disciplina en España. Aunque la sociología conforma un sector académico relativamente reducido donde es habitual que los profesionales con mayor trayectoria profesional coincidan, el cruce entre los últimos galardonados, la composición de los jurados y los integrantes del consejo asesor del CIS evidencia una gran superposición de nombres.En los últimos años, el galardón ha recaído en múltiples ocasiones en perfiles que se sientan en el órgano consultivo de Tezanos. A los casos de Inés Alberdi (premiada en 2019) y Constanza Tobío (en 2021), se han sumado en las últimas ediciones Carlota Solé (2023) y Pablo Oñate (2024).La mecánica de las designaciones muestra cómo algunos de esos consejeros encadenan su presencia en el tribunal evaluador y solo se ausentan el año exacto en el que resultan premiados. Es el caso de Constanza Tobío —patrona de la Fundación Sistema—, quien ha integrado el jurado del Premio Nacional en nueve ocasiones entre 2017 y 2026, causando baja únicamente en 2021, cuando se le otorgó el reconocimiento. Un esquema idéntico al de la exdiputada socialista Inés Alberdi: vocal del tribunal en siete convocatorias desde 2018, solo dejó su asiento en 2019, el año en que fue premiada. Ambas fueron premiadas dos años después de entrar a formar parte del consejo asesor del CIS. Tobío, además, al igual que Pablo Oñate, fue miembro del tribunal que en 2023 juzgó las oposiciones que acabaron con una plaza en el CIS para Alaminos hijo.Para el catedrático y exmiembro del consejo asesor del CIS Emilio Lamo de Espinosa, esta forma de proceder ha desvirtuado el propósito del galardón. En conversación con infoLibre, Lamo, que ganó el premio en 2016 —durante la presidencia de Félix Requena— asegura que ahora hay una gestión "claramente sectaria" en su concesión: "El jurado lo compone el propio presidente a su gusto y con personas de su entorno ideológico y personal. El resultado es que sociólogos y politólogos españoles de enorme prestigio internacional que han sido presentados no lo han recibido, y lo han recibido otras personas con muchísimo menos mérito". El sociólogo cita como ejemplo el caso de un candidato con más de 30.000 citas académicas y avales internacionales que fue orillado frente a perfiles afines a la dirección.Preguntado formalmente por infoLibre sobre si estas relaciones preexistentes suponen un agravio comparativo respecto a otros candidatos, el CIS defiende la legitimidad del proceso. El organismo remite a las bases oficiales de la convocatoria y argumenta que la condición de miembro del consejo asesor responde a una "especial valía y reputación", lo que resulta plenamente "concordante con el hecho de que puedan ser merecedores del premio". Una circunstancia que, según concluye la institución, ha ocurrido "a lo largo de la historia del CIS, no sólo en este último período".Otro de los casos es el de Carlota Solé i Puig, miembro del consejo asesor desde 2017 y Premio Nacional de Sociología de 2023, a pesar de que el jurado había desestimado su candidatura y optado por otra los tres años anteriores. Hasta el año en el que se le concede, el CIS publicaba el fallo del premio indicando también que candidaturas había desestimado. Ya no lo hace. Otro cambio que se ha dado con Tezanos es el aumento monetario en el premio, que desde este año ha pasado de 25.000 a 30.000 euros.Tanto en el caso de Solé, como en el de Alberdi o Tobío, se da la situación de que el propio Tezanos y compañeros suyos del consejo asesor formaban parte del jurado que les concedió el premio. Por ejemplo, en el jurado de 2023 que eligió a Carlota Solé por unanimidad estaban Tezanos, Alberdi y Tobío. Los tres votaron por ella. El jurado, además, no solo vota por una candidatura, sino que también puede proponerlas. Además, las relaciones no se circunscriben solo al consejo asesor. Solé, por ejemplo, había publicado una semblanza sobre Alberdi ya en 2021. Francisco José Llera, catedrático de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco y fundador y director del Euskobarómetro, fue miembro del consejo asesor del CIS desde 2017 hasta 2024. También formó parte del jurado del premio pero en ejercicios anteriores. Del consejo salió tras la misma polémica con las críticas a Tezanos que Lamo. Preguntado por la forma de conceder el premio en los últimos años, Llera responde lo siguiente: "No voy a juzgar a mis colegas y a todos les di la enhorabuena, pero ese tipo de duplicidades no deben caber", asegura en referencia a las personas que han ido saltando del consejo a ganar la distinción o del jurado del premio a ese mismo honor. "Lo importante son los criterios de selección y los argumentos con los que el jurado avala su decisión o propuesta", añade. infoLibre también le preguntó si considera adecuado que los miembros del jurado repitan año tras año. "Lo importante son los criterios y el peso y trayectoria académica de los miembros del jurado. Y no digo más".