'La Revuelta' arrancó la semana del 21 de septiembre cambiando de estrategia y adelantando a algunos de los invitados que irán pasando por el escenario del Teatro Albéniz los próximos días. Este lunes, el 'show' de Televisión Española sirvió una entrega de lo más variopinta que contó con una doble visita. David Broncano recibió en primer lugar a José Mota. El cómico acudía para presentar la película que supone su debut como director: la comedia 'Arriba Tutto', donde Mota comparte también reparto con Karra Elejalde, Pablo Cabello, Olivia Molina y Diego Anido. Nada más llegar, el invitado Grison volvió a bromear con el supuesto final de 'La Revuelta' en marzo tras las elecciones. Broncano aprovechó para preguntarle a Mota si cree que seguirá en TVE en 2027. «Soy el heredero oficial de Jordi Hurtado», presumió el humorista, que aceptó de buen grado ser una de las figuras que más ha influido en la forma en la que se expresan los españoles. De hecho, quiso dejar su propia huella en el programa insistiendo en añadir una nueva 'Pregunta Clásica' para Broncano a cambio de contestar las ya establecidas por el programa. «¿Cuánto dinero negro tienes?», quiso saber. El presentador dejó claro que ahora ya nada. «Suelta la gallina», insistió. El jienense reconoció que alguna vez, hace muchos años, en sus inicios, le habían pagado alguna vez en mano cuando actuaba en bares. Pero le pareció tan buena pregunta que planteó la posibilidad de instaurarla. Las otras dos, Mota, las respondió a su manera. «Hace cinco años me la hiciste y entonces te dije el doble que tú; lo recuerdo perfectamente. Ahora te digo que la mitad que tú», afirmó en la del dinero en el banco. En cuanto a las relaciones sexuales en el último mes, el invitado se fue todavía más por la tangente afirmando que «cada vez menos». La culpa la tiene un rito tibetano del que había leído. «Dicen que eyacular te resta vida. Hay que intentar buscar un equilibrio. O sea, calambrillo sí… Pero sin que se vaya, con contención», sentenció. Tras la visita de Mota, el programa dio la bienvenida a Ralph Echemendia, conocido internacionalmente como 'el hacker de Hollywood' (o el 'hacker ético'). Es uno de los expertos en ciberseguridad, tecnólogo y asesor digital más reconocidos del mundo desde que se ganara su apodo tras trabajar con Oliver Stone como asesor de algunas de las películas del director. A lo largo de su carrera también ha colaborado con entidades de la talla de la NASA, el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, Google y Microsoft. Recientemente ha intervenido en varios medios españoles advirtiendo sobre los riesgos de las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial. El experto en ciberseguridad acudió al programa dispuesto a demostrar hasta qué punto nuestros datos personales están expuestos en internet. Y lo hizo llevando a Broncano un regalo bastante inquietante: un sobre que presentó a modo de «menú» de restaurante. «Tengo muchos datos tuyos que son públicos, pero lo que está ahí no es público, y viene con el precio que cuesta acceder a esa información en el mercado negro», explicó. El hacker aseguró que conseguir algunos de los datos más básicos, como un número de teléfono o una dirección de correo electrónico, puede costar apenas unos pocos dólares. Una suscripción a una plataforma ronda los 10 dólares y acceder a las redes sociales de una persona puede situarse entre los 20 y los 50. Ni siquiera una contraseña alfanumérica aleatoria es del todo segura. «Técnicamente, se puede sacar. Hasta teniendo la doble comprobación se puede sacar», alertó. La información más sensible alcanza cifras mucho mayores: según explicó, un historial médico puede rondar los 300 dólares y la creación de un pasaporte falso, unos 10.000. La demostración no terminó ahí. Echemendia también mostró una jaula de Faraday, una funda metálica capaz de proteger los dispositivos de los campos electromagnéticos. Por eso, el experto quiso dejar dos recomendaciones sencillas a los espectadores. La primera, utilizar un generador de contraseñas para crear claves aleatorias y diferentes. La segunda, mucho más fácil de aplicar, consiste en no dejarse llevar por las prisas cuando alguien nos pide información sensible. «La prisa mata. Hay que pararse a pensar; espérate 10 minutos. Si te llaman y te dicen que son del banco, cuelga, busca el número y llamas tú», aconsejó.