Baix Empordà, primera línea de mar, 26 grados, cielo despejado. A las puertas del Hostal de la Gavina, una veintena de automóviles clásicos se alineaban para dar una inesperada bienvenida a los huéspedes del ya centenario establecimiento. Son en su mayoría modelos de Jaguar y pertenecen a un grupo de afortunados turistas franceses que han decidido saludar el inicio del otoño recorriendo el Empordà en sus suntuosos vehículos. Seguir leyendo....