Rakel Sanes, catalana y con más de 20 años de vida rural: "El campo me ofreció el espacio físico y mental que necesitaba. Es algo que se siente en el cuerpo"

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Dejar la ciudad para irse a vivir al campo puede parecer desde fuera un salto al vacío. Cambiar el ruido, el ritmo acelerado y las posibilidades infinitas de una gran ciudad por un pequeño pueblo, menos habitantes y una forma de vida mucho más vinculada al entorno no es una decisión sencilla.Seguir leyendo....