Pablo Barrecheguren tiene insomnio desde hace más de cuatro años por un problema respiratorio para el que todavía espera una operación. Y la situación tiene una ironía bastante evidente: hablamos de un neurocientífico especializado en sueño que acaba de publicar ¿Por qué soñamos?, pero que asegura que él mismo no consigue descansar bien ningún día.Según ha contado Barrecheguren al canal de YouTube Lo que Tú Digas, lo suyo no es una apnea del sueño propiamente dicha, aunque el resultado se le parece bastante. «Se me cierra por aquí, se me colapsa por muchos lados», explica. Sus vías respiratorias se cierran mientras duerme, provocándole despertares de los que vuelve a dormirse enseguida.Tres años esperando una prueba para saber qué le ocurría Llegar hasta ahí tampoco fue precisamente rápido. Barrecheguren asegura que pasó tres años esperando la prueba que terminó dando con el diagnóstico, una polisomnografía, que básicamente consiste en pasar la noche conectado a distintos sensores mientras se estudia cómo duermes, cómo respiras y qué ocurre con tu cuerpo durante esas horas.El diagnóstico, sin embargo, no puso fin al problema. El neurocientífico asegura que lleva esperando la operación desde Navidad y atribuye estos tiempos a las listas de espera y los recortes en la sanidad pública. «Yo no duermo desde hace más de cuatro años y pico por culpa de la sanidad pública», afirma durante la conversación.Barrecheguren insiste en que su trastorno no debe confundirse con una apnea, es decir, con dejar de respirar durante pequeños periodos mientras duermes. Aun así, hay un punto común bastante fácil de entender: un problema respiratorio puede fragmentar el sueño una y otra vez, igual que ocurre con las pausas respiratorias durante el sueño.Y aquí está precisamente el límite de todos esos consejos para dormir mejor que seguramente has escuchado alguna vez. Puedes cuidar horarios, cenas o siestas, pero ningún cambio de hábitos puede corregir por sí solo una causa física como la que Barrecheguren describe. En su caso, el problema sigue ahí mientras espera que llegue la intervención.Saber mucho sobre sueño tampoco permite esquivar el insomnio El insomnio aumenta el riesgo de contraer ciertas enfermedadesLa paradoja se entiende todavía mejor si tenemos en cuenta que Barrecheguren acaba de publicar un libro dedicado precisamente al sueño. Conoce qué ocurre cuando descansamos mal y cómo dormir mal altera el cerebro, pero lleva años conviviendo personalmente con las consecuencias de no conseguir un descanso normal.Eso tampoco significa que todo insomnio tenga detrás un problema como el suyo. De hecho, Barrecheguren recuerda que la primera opción para tratar el insomnio no son las pastillas, sino la terapia cognitivo-conductual. Según los datos que cita, entre un 30 y un 40 % de los adultos estadounidenses presenta síntomas de insomnio a lo largo del año.Con la melatonina ocurre algo parecido a lo que pasa con otros productos relacionados con el sueño: más cantidad no significa necesariamente dormir mejor. Barrecheguren cita estudios en los que dosis de 0,4 o 0,5 miligramos ya han mostrado eficacia, mientras algunos suplementos llegan a 6, 9 o incluso 10 miligramos en Estados Unidos.Ese último dato sirve para poner las cantidades en perspectiva. Según explica, 10 miligramos pueden elevar el pico de melatonina hasta 233 veces por encima del nivel natural, algo bastante alejado de la idea de limitarse a ayudar ligeramente al organismo. Los suplementos de 1,9 miligramos que suelen encontrarse en España ya están por encima de las dosis que menciona.Tampoco el alcohol sirve como atajo. Puede producir somnolencia al principio, pero Barrecheguren lo define como un «falso amigo» y recomienda dejar de beber al menos cuatro horas antes de acostarse. Con las siestas aplica una lógica parecida: si son puntuales, mejor mantenerlas por debajo de los 30 minutos y evitar que superen una hora.Para los adultos, la referencia que maneja está entre siete y nueve horas de sueño, mientras que la última comida debería hacerse al menos dos horas antes de acostarse, tres si es posible. Pero en su caso volvemos al mismo punto: puede seguir todas esas pautas y continuar durmiendo mal mientras el problema respiratorio siga sin resolverse.