Los pasillos de la sede del Banco Central Europeo (BCE) son, desde hace meses, un hervidero. La principal responsable es su presidenta, Christine Lagarde, que lleva meses jugando con una idea que inquieta a los funcionarios del organismo: una salida temprana. El mandato de la economista francesa no finaliza hasta octubre de 2027, pero ya son varias las pistas, más o menos veladas, de que podría abandonarlo antes de tiempo.Seguir leyendo....