En una tarde inolvidable, de toreo desmayado, puro y natural, con el sello del clasicismo sevillano por bandera que tanto llega al corazón de los tendidos, Pablo Aguado descerrajó la Puerta del Príncipe tras desorejar al primero de su lote y cortarle un apéndice al que hacía sexto. «No me cambio por nadie. Si el sueño de todo torero es abrirla una vez, abrirla otra parece imposible. Pero, más allá de la Puerta del Príncipe o de las orejas, lo que me llevo son las sensaciones que he tenido delante del toro. Es por esto que uno se pone delante de un animal que te puede quitar de en medio», comentaba el sevillano a Canal Sur al término del festejo.... Ver Más