Una marcha multitudinaria clama en Madrid por una vivienda digna y acaba con una llamada a acampar en Sol

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"Vergüenza” ha sido el primer grito que se ha escuchado en la madrileña Puerta del Sol al comienzo de la manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid. Miles de personas se congregaron detrás de una pancarta con la figura de Maricarmen. La marcha discurrió con tranquilidad desde Sol y avanzó hacia el Congreso de los Diputados pasando por el Banco de España. A cada pocos metros los manifestantes se detenían y muchas personas que están pasando por un desahucio contaron a la multitud —unas 300.000 personas, según el sindicato, y 25.000 según la Delegación de Gobierno— sus historias de lucha. "No podemos seguir tolerando que nos expulsen de nuestros barrios y nos arranquen la vida. Queremos casas para vivir, no para especular. Juntos somos más fuertes que cualquier gobierno, juez o rentista". Con esas palabras arrancaba el manifiesto difundido por el Sindicato de Inquilinas de Madrid para llamar a los ciudadanos a protestar en la tarde de este sábado en la capital. El lema: "Ni una Maricarmen más". Con un discurso similar cerró la manifestación la portavoz del sindicato, Valeria Racu: "Vivimos en un sistema que pone por encima de la vida el poder y el lucro de unos pocos". Y de nuevo, la multitud volvió a retomar el grito de "vergüenza". Maricarmen Abascal (87 años) fue desahuciada este miércoles de la casa en la que ha vivido durante 70 años. Nunca dejó de pagar el alquiler, pero su casa la compró en 2018 el holding inmobiliario Renta Corporation y después la empresa Urbagesa Desarrollo e Inversión, que le pidió una mensualidad que no podía asumir. Su caso provocó un estallido social en torno a la vivienda que ha tenido pocos precedentes. Ella ha querido hoy mandar un mensaje desde el Hospital Gregorio Marañón, donde aún se encuentra ingresada: "Quiero que lo que me ha pasado sirva para que no le pase a otras personas, quiero que sirva para que la gente luche", señaló en un video. Maricarmen instó a la gente a acudir a la protesta y de hecho, para ella fueron muchos de los cánticos que se corearon en la multitudinaria protesta. Los asistentes portan camisetas, carteles y silbatos y se mezclaban al principio con los visitantes que se hacían selfies o con los transeúntes que cruzaban rápido la plaza a pleno sol. Pero Sol se llenó rápidamente y en los cartones aparecen nombres señalando a grandes fondos de inversión. En un momento, la turística plaza se transformó por completo en una protesta. Al grito de "todos a Sol" cerró la portavoz del Sindicato de Inquilinas, Valeria Racu, su discurso frente al Congreso y anunció que había personas intentando acampar en la plaza, como ya ocurriera en 2011 con el movimiento 15M. El Sindicato de Inquilinas también ha llamado en sus redes a la "acampada en Sol por el derecho a la vivienda".Los cánticos nombran a Urbagesa, a la fundación La Caixa, que vendió vivienda social, a la familia propietaria del bloque de la calle General Lacy que ha demandado acoso inmobiliario. “Se han acojonado”, comentan dos chicas que charlan entre ellas a la altura del Banco de España. Hablan de Urbagesa, que ha ofrecido la vivienda al Ayuntamiento de Madrid para que Maricarmen vuelva. “Gracias al pollo que estamos montando se están parando desahucios”, gritaba una de las portavoces del sindicato madrileño.Se repiten argumentos de enfado e incredulidad por el caso de Maricarmen. Una historia personal que se ha convertido en un espejo donde ven reflejados sus problemas y sus miedos gran parte de los ciudadanos. “Es un problema que viene de años atrás. Nosotros tenemos vivienda en propiedad, pero no es sostenible que tantas personas tengan imposible tener un techo”, cuenta Manuel Ortega, un jubilado que porta un cartel donde se lee “derecho a techo”.La portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alicia del Río, puso las primeras palabras al acto, en una comparecencia en una de las salidas de la estación de Cercanías de la Puerta del Sol. “Lo que le ha sucedido a Maricarmen ha conmocionado a todo el país y ha marcado un punto de inflexión”, comenzó. “Ya no aceptamos vivir bajo estas leyes”, afirmó mientras señalaba al Gobierno de Ayuso por “crear un paraíso para el rentismo” y al Gobierno central “por su inacción”.”Ayuso, Almeida, iros a la mierda”; “Ministra, rentista, estás en nuestra lista”; “Madrid será la tumba del rentismo”. Los cánticos han atacado tanto a la Comunidad de Madrid, como al Ayuntamiento y al Gobierno. Otros han ido contra los especuladores: “A los rentistas os queremos preguntar cuánto tiempo vais a aguantar cuando dejemos de pagar”.Berta, Alba y su hija han venido por solidaridad. Son propietarias y lo consideran “un privilegio” que mucha gente no tiene. “Hay que luchar porque todos podamos tener un techo”, dice Alba, que señala a su hija y se acuerda de “lo difícil que lo tienen quienes vienen detrás”.Las dificultadas para encontrar casa, para pagarla o para tratar de vivir de alquiler sin tener que cambiar continuamente de piso han acaparado las protestas que en esta ocasión ha tenido a Maricarmen como protagonista, pero que afectan a muchas personas. De hecho, según datos recogidos por el Consejo General del Poder Judicial, en lo que llevamos de 2026 se han efectuado 4.005 lanzamientos, lo que establece una media de 44,5 cada día.