Microsoft desmanteló un “ChatGPT para ciberdelincuentes” que había robado 12.000 cuentas. La IA no solo escribía los correos: decidía a quién engañar y cómo hacerlo
EvilTokens se vendía por Telegram como un servicio de phishing por suscripción. Una vez dentro de una cuenta, su IA analizaba correos, pagos y relaciones internas para preparar fraudes mucho más precisos.