Para el president Salvador Illa, la etapa de negociar con los sindicatos educativos que convocaron hasta 25 huelgas el curso pasado, ya se ha superado. Abandera ahora un gran pacto sobre la escuela catalana que ponga el foco en medidas para remontar los resultados académicos y deje en un segundo plano las manifestaciones, las pancartas y las camisetas amarillas. Pero la realidad es que el malestar entre los docentes se ha enquistado y que el Govern es consciente de que necesita apoyos para superarlo. La cumbre celebrada con los partidos es una muestra de ello. A puerta cerrada, el president invitó a la oposición a trabajar por un acuerdo que "perdure gobierne quien gobierne".Seguir leyendo....