Unabomber, la nueva película de Netflix, analiza un caso que todavía en la actualidad provoca inquietud. En especial, por reflejar de forma muy directa cómo las grietas del sistema judicial pueden beneficiar una escalada de violencia. Eso, debido a que la cinta de Janus Metz Pedersen explora el caso de Theodore John Kaczynski, un terrorista doméstico que usó el servicio postal para matar. Pero además, convertirse en una amenaza que aterrorizó a Norteamérica por 17 años. Un período durante el cual el llamado Unabomber mató a tres personas e hirió a más de veinte en un frenesí de fanatismo ideológico. Pero lo más curioso del caso es que, además, es una mirada a un hombre con éxito académico convertido en una amenaza colectiva. Theodore John Kaczynski ingresó a la Universidad de Harvard con apenas 16 años. Lo que le auguraba un reconocimiento y triunfo intelectual sin precedentes en el ámbito universitario del país. No obstante, su prometedora carrera académica se truncó abruptamente en 1969, cuando abandonó toda ambición profesional. Todo para luego aislarse por completo en una rústica cabaña de madera en Lincoln, Montana. En esta reclusión radical, sin agua corriente ni electricidad, su desencanto intelectual mutó hacia un odio fanático y extremista. Kaczynski se convenció de que la Revolución Industrial y el progreso científico estaban destruyendo irremediablemente la libertad humana. Por lo que comenzó a enviar cartas bomba a una serie de objetivos que consideraba como parte de la degradación cultural. Entre los años 1978 y 1995, mantuvo en vilo a todo Estados Unidos. Kaczynski fabricó y envió de forma meticulosa un total de 16 artefactos explosivos caseros a universidades, aerolíneas comerciales y corporaciones tecnológicas. Un patrón terrorífico que lo convirtió en una amenaza letal y cuya historia la cinta de Netflix cuenta a detalle. Pero además, explora en pormenores que hacen a la cinta una opción imperdible para los que desean conocer el caso. Tres elementos interesantes que te comentamos a continuación. El origen del mito y los polémicos experimentos de HarvardUnabomber tiene un demoledor y perturbador enfoque psicológico sobre su personaje, interpretado por el actor Jacob Tremblay. Para eso, esquiva los tropos habituales del true crime para explorar la raíz de la monstruosidad. De modo que la trama se adentra de forma magistral en la juventud de Theodore Kaczynski. Todo para exponer su etapa como un vulnerable niño prodigio que ingresó a la Universidad de Harvard con apenas dieciséis años. Por lo que, además, retrata una serie de elementos que se suelen ignorar en la historia de Unabomber. El más llamativo, los destructivos y secretos experimentos de control mental llevados a cabo por el profesor Henry Murray (Russell Crowe). A través de una atmósfera opresiva, Unabomber profundiza en cómo los traumas derivados de estos ensayos éticamente cuestionables eran algo más que solo curiosidades. Por lo que muestra cómo sirvieron como el trágico catalizador del comportamiento del terrorista. Sin justificar los atroces actos que cometería décadas más tarde, la producción ofrece un lienzo sumamente complejo sobre las consecuencias del aislamiento social. También, la ambición desmedida y los peligros de la manipulación institucional. Este profundo viaje a las entrañas del colapso mental de Kaczynski dota al largometraje de una dimensión trágica y magnética. Lo que obliga al público a reflexionar sobre la delgada línea que separa a un genio incomprendido de un peligroso e implacable criminal.Un duelo interpretativo de alto calibre Para la ocasión, la producción de Unabomber toma la decisión interesante de no solo narrar la historia como un puñado de sucesos inquietantes. En lugar de eso, analiza el hecho de que Theodore John Kaczynski es un hombre complejo con un largo tránsito de traumas y contradicciones. Por lo que el joven actor Jacob Tremblay asume el desafío de humanizar a un personaje sumamente esquivo y oscuro. Además, indagando en la travesía desde la timidez intelectual hasta el fanatismo ideológico más radical. Su interpretación encuentra el contrapunto perfecto en Russell Crowe, quien dota a su rol de una presencia fría, carismática y sutilmente perversa como el mentor académico. Uno además, que empuja al protagonista hacia el abismo. A este magnético pulso psicológico se le suma el trabajo de Shailene Woodley en el papel de Joanne Miller. Esta, la astuta e incansable agente especial del FBI encargada de liderar la masiva cacería humana en los bosques de Montana. Woodley aporta una enorme frescura y determinación a la investigación criminal, sirviendo como el ancla moral del relato frente a la devastación provocada por las bombas caseras. Además, el elenco incluye a secundarios de lujo como Annabelle Wallis y Alexander Ludwig. Lo que convierte a Unanomber en algo más que un thriller complicado y se acerca más a un análisis sobre la personalidad de un hombre todavía misterioso. Apartándose de solo una crónica de sucesos, la cinta intenta explorar el terrorismo doméstico como un mal de nuestra época. Y uno que comienza a través de reconocer que cada criminal tiene una historia que explica su comportamiento y violencia. La vigencia de un debate social y ético muy incómodoUnabomber trae consigo un debate intelectual que plantea sobre la deriva de la civilización contemporánea. Por lo que la cinta utiliza el polémico Manifiesto de Unabomber como un símbolo de las ansiedades actuales de nuestra sociedad. Por lo que la cinta analiza las ideas de Kaczynski como una forma de entender y profundizar en sus motivaciones. En específico, sus conclusiones sobre la pérdida de la autonomía humana y los horrores del control de la élite del poder. Todo, para comprender las contradicciones del personaje. El guion maneja con detallado rigor la exposición de estas ideas neoluditas y analizando el comportamiento del criminal a la luz de sus conclusiones filosóficas. Por lo que la cinta, incluso antes de su estreno, ha generado una intensa controversia por este inquietante punto de vista. Esta valiente capa de subtexto sociopolítico eleva a la producción por encima del promedio del género. Lo que la transforma además en un thriller existencialista vibrante, maduro e indispensable para los amantes del cine con un fuerte contenido intelectual.Seguir leyendo: 3 razones para ver ‘Unabomber’, de Netflix, que cuenta el caso más grave de terrorismo doméstico en EEUU