Mbappé tiene difícil jugar el Clásico ante el Barça

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La crueldad del deporte. El fútbol eligió el viernes el instante de la gloria para recordar la fragilidad del cuerpo. Kylian Mbappé marcó el único gol de Francia ante Turquía en el debut de Zidane como seleccionador, un zurdazo limpio y seco al primer palo tras un pase de Olise y segundos después la celebración se convirtió en cojera. La rodilla izquierda cedió. El capitán se tocó la articulación, se retiró a la banda, recibió atención médica, intentó volver y minutos más tarde se desplomó sobre el césped del Kocaeli Stadyumu con las manos en la cara. El minuto 59 marcó el final de su noche y del resto de la concentración con Francia. «Hay que esperar al dictamen de las pruebas, aquí el resultado de la resonancia magnética es decisivo y tenemos que ser muy prudentes a la hora de opinar» explica a ABC el doctor Ricardo Rodríguez de Oya, traumatólogo y director médico del Hospital Asepeyo Coslada. «Yo apuntaría a una baja, como mínimo de entre tres y cuatro semanas, porque podemos estar ante una lesión del ligamento cruzado anterior o quizá de la cápsula posterior de la rodilla». La disputa del Clásico, el 25 de octubre, es la gran pregunta que surge ante la lesión del delantero francés. «Sin conocer exactamente la lesión, hablar de fechas y tiempo de recuperación es especular mucho—afirma con prudencia el doctor de Oya-. En cualquier caso, si es un esguince estaríamos hablando de un mínimo de tres semanas… es difícil que llegue al Clásico al cien por cien de rendimiento». La Federación Francesa emitió un parte médico breve y claro: «Tras su gol victorioso, Kylian Mbappé se lesionó la rodilla. Sufre una lesión tendinosa y está descartado para el resto de la concentración. ¡Que te recuperes pronto, Kylian!». Zidane, en la rueda de prensa, no maquilló la preocupación: «No pinta bien. Creo que tendrá que volver a Madrid. No vamos a correr ningún riesgo. Tiene hinchazón en la rodilla. No es algo alentador». El técnico habló de una hiperextensión producida en el momento del disparo. El delantero del Real Madrid regresó a España para someterse a nuevas pruebas, probablemente una resonancia, y empezar el proceso de recuperación bajo la supervisión de los servicios médicos blancos. No es la primera vez que la rodilla izquierda de Mbappé genera alarmas. La temporada pasada ya le obligó a gestionar molestias y ausencias. El patrón se repite con una regularidad inquietante: el futbolista más decisivo del ataque madridista sufre una sobrecarga o una lesión tendinosa en la misma articulación y el entorno se prepara para semanas de incertidumbre. Los especialistas consultados por ABC en ocasiones anteriores coinciden en que las lesiones tendinosas de rodilla, incluso las aparentemente leves, requieren un periodo de reposo y trabajo de fisioterapia que rara vez se acorta sin riesgos. Tres semanas de baja no serían una exageración. Eso situaría a Mbappé fuera de los partidos de Liga ante Villarreal (10 de octubre) y Sevilla (18 de octubre). Y, en el peor de los escenarios, pondría en duda su disponibilidad para el Clásico del 25 de octubre. Además, se perdería las citas de Champions frente a Roma (14 de octubre) y Leipzig (21 de octubre). El contexto agrava la noticia. Francia se enfrenta a un triplete de partidos de la Liga de Naciones —Bélgica fuera, Italia y Bélgica en casa— sin su goleador histórico. Zidane, que estrenaba banquillo, perdió a su capitán y a su referencia ofensiva en el mismo instante en que el equipo conseguía los tres puntos. En el Real Madrid la inquietud es paralela. Mbappé ha sido el estandarte del ataque desde su llegada. Su capacidad para generar goles y desequilibrios no tiene sustituto fácil. La plantilla blanca afronta un calendario exigente y cualquier ausencia prolongada del francés obliga a redistribuir responsabilidades entre Vinicius, Diomandé y el resto de la delantera. La secuencia del gol y la lesión ha sido analizada fotograma a fotograma. Mbappé recibe el balón, se perfila, golpea con la derecha y la pierna izquierda, la que sostiene el peso del cuerpo en el momento del golpeo, sufre una hiperextensión. No hay contacto rival. Es una lesión «limpia», de esas que no admiten explicaciones de fuerza externa y que, precisamente por eso, generan más incertidumbre sobre el tejido lesionado. Los tendones de la rodilla, cuando se sobrecargan o se distienden de forma brusca, pueden responder con inflamación, dolor e inestabilidad. El hecho de que el jugador intentara continuar y se viera obligado a abandonar el campo apenas cinco minutos después sugiere que el dolor aumentó con el movimiento. En el vestuario francés y en las oficinas del Bernabéu se espera ahora el veredicto de las pruebas de imagen. Mientras tanto, el relato se escribe con la cautela que impone la experiencia. Mbappé no es un futbolista cualquiera. Cada día de baja se multiplica. Cada duda sobre la gravedad se convierte en especulación sobre la temporada. Zidane lo resumió con la sequedad de quien ha vivido demasiadas lesiones en primera persona: no se van a correr riesgos. El mensaje es el mismo que suelen transmitir los médicos cuando la rodilla de un futbolista de élite presenta signos de alarma. Mejor perder tres partidos de selección que comprometer meses de competición. Mbappé vuelve a Madrid. La rodilla izquierda está de nuevo en el centro del relato. Y el reloj, otra vez, se detiene.