Imágenes satelitales de la ESA revelan 12 billones de toneladas de hielo perdido en 47 años por la aceleración interna de los glaciares

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Los satélites de la Agencia Espacial Europea (ESA) llevan años observando desde el espacio una transformación en dos regiones del planeta. Las enormes masas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia están perdiendo hielo a un ritmo cada vez mayor, y sus efectos ya pueden medirse en los océanos. Un nuevo análisis, elaborado a partir de décadas de observaciones y con la participación de 58 investigadores de instituciones de todo el mundo, calcula que ambas regiones han perdido más de 12 billones de toneladas de hielo desde finales de la década de 1970.La consecuencia más directa de esta pérdida es el aumento del nivel del mar. De acuerdo con las estimaciones del equipo científico, el deshielo de estas dos grandes capas de hielo ha contribuido por sí solo a elevar unos 31,4 milímetros el nivel medio global de los océanos desde 1979. Puede parecer una variación modesta, pero adquiere otra dimensión cuando se distribuye sobre la superficie de todos los mares del planeta y se suma a otras causas relacionadas con el calentamiento global.El calentamiento del mar está alterando las grandes capas de hielo Lo importante de este estudio no es únicamente la cantidad de hielo perdida, sino la manera en que se está produciendo esta pérdida. Los investigadores calculan que aproximadamente el 84 % procede de cambios en el comportamiento de los glaciares. Muchos de ellos están acelerando su desplazamiento hacia el océano y descargando grandes cantidades de hielo directamente al agua. Esta dinámica apunta al océano como uno de los principales protagonistas del proceso. El calentamiento provocado por la acumulación de gases de efecto invernadero no afecta únicamente a la atmósfera: los océanos absorben buena parte del exceso de energía. Al aumentar su temperatura, las corrientes pueden transportar aguas más cálidas hacia las regiones donde se encuentran las grandes masas de hielo, favoreciendo su pérdida desde abajo.En Groenlandia, este fenómeno se ha relacionado con la llamada "atlantificación". Aguas procedentes del Atlántico, más cálidas que las que normalmente alcanzaban estas regiones, están avanzando hacia el norte y entrando en contacto con los márgenes de la capa de hielo. En la Antártida, las corrientes que rodean el continente también pueden llevar agua relativamente cálida hacia los glaciares, mientras los cambios en los vientos contribuyen a modificar la circulación oceánica. El resto de la pérdida, alrededor del 16 %, está relacionado con procesos que tienen lugar en la superficie, como el deshielo y las variaciones en las precipitaciones. Sin embargo, los autores del estudio advierten de que las fluctuaciones de un año a otro pueden ofrecer una imagen engañosa. Algunos datos recientes parecían sugerir cierta estabilización en partes de la Antártida entre 2020 y 2023, pero las abundantes nevadas de ese periodo podrían explicar buena parte de ese comportamiento temporal. En mediciones posteriores, parece que la tendencia vuelve a ser la pérdida de hielo.El trabajo, publicado en Scientific Data, proporciona así una referencia para comprender el futuro de las grandes capas de hielo. Cuánto hielo pierdan en las próximas décadas tendrá una influencia directa sobre la evolución del nivel del mar, por lo que conocer cómo están respondiendo al calentamiento del océano resulta esencial para anticipar los cambios que puedan afectar a las regiones costeras de todo el mundo.