Dikra y Aya caminan juntas por la carretera que bordea el Trampolín. Van vestidas con pantalón largo y sudadera a pesar del calor. En los pies, chanclas. Sujetan una bolsa en la mano con comida que acaban de comprar en el zoco de la playa. Un kilómetro de puestos en los que inmigrantes han revendido durante semanas ropa, zapatos, accesorios, pan, galletas, embutidos, huevos y yogures que soportan horas y horas al sol. En los últimos días la Policía Local de Ceuta lo ha ido desmantelando. Las dos chicas llaman la atención enseguida. Se ven muy pocas mujeres en la zona del Trampolín. La mayoría de ellas, igual que los menores de edad que llegaron en la avalancha de finales... Ver Más