La primera alarma cabía entera en un teléfono móvil. A las 13:52 del 29 de julio, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) envió un wasap al gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta sobre una convocatoria difundida en redes sociales (RRSS): «En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana las 20h». Los convocantes pretendían aprovechar la Fiesta del Trono. Dos grupos reunían alrededor de 180.000 seguidores. «Para q te hagas a la idea del alcance de la difusión», añadió el agente. La respuesta oficial quedó registrada: «Sus rilas». («Sus muertos, en lenguaje coloquial ceutí). Y nada más. A las 17:52 se cumplieron las cien horas. Unos 3.000 policías, guardias civiles y militares continuaban desplegados. La barrera funcionaba. En los montes permanecían personas escondidas; frente al CETI, cientos esperaban. En Castillejos, las familias difundían fotografías de desaparecidos. Los especialistas trabajaban para identificar los cadáveres. La investigación posterior amplió la dimensión de aquellas horas. La jueza María Tardón aprecia una operación planificada, menciona el «guiado activo» de agentes marroquíes y habla de objetivos distintos de los migratorios. La causa por un posible delito contra la paz o la independencia del Estado busca a los promotores digitales, los organizadores y quienes dirigieron una movilización que llevó a decenas de miles de personas hasta una frontera avisada y desbordada.