La guía decisiva para dar forma a la circularidad de los envases

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El PPWR (Packaging and Packaging Waste Regulation) es el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases que regula de forma directa y uniforme todo el ciclo de vida de los envases en la UE. Obligará a transformar la manera de producir de las empresas europeas, para potenciar ecodiseño, reutilización y reciclaje , que requiere adaptar el sistema de plantas de clasificación a la realidad. Amplía la relevancia del rol de productor con otros tres más: fabricante, importador y distribuidor. La fecha clave para las empresas fue el 12 de agosto de 2026, cuando empezaron a aplicarse los nuevos roles y responsabilidades… un cambio que no se limita al reciclaje: diseño del envase, documentación técnica, trazabilidad, reciclabilidad, reutilización, etc. Ecoembes, como agente impulsor del cambio que contribuye al entendimiento global sobre la situación actual de las plantas de reciclaje, destaca como claves la modernización y el aumento de capacidad, para generar un modelo más eficiente, innovador y plenamente alineado con los objetivos europeos de economía circular. «Estas plantas (señala Javier López Domingo, gerente de la Oficina Técnica), generalmente de ayuntamientos, mancomunidades y consorcios, han de afrontar una profunda transformación para el cumplimiento. Ecoembes aglutina el conocimiento de la situación de cada una de las soluciones, así como la perspectiva de conjunto. Nuestra vocación es asesorar y acompañar para, entre todos, lograr con eficiencia los requerimientos europeos». La administración pública necesita invertir en tecnología, adecuar la capacidad en las plantas y concienciar a la sociedad para afrontar los cambios. Las empresas son uno de los eslabones clave para alcanzar esas cifras con foco en el inicio del producto y en la cadena de valor. Otro es la gestión de las entidades locales, encargadas de realizar tanto la recogida municipal, como, en general, la selección de envases, si bien determinadas administraciones han encomendado a Ecoembes la contratación directa del servicio de selección, preservando los criterios de calidad establecidos por las administraciones locales. Así sucede en ejemplos como la planta de selección de envases de Amorebieta (cuyo titular es BZB), en el País Vasco, la primera de las 96 plantas de este tipo en España con tecnología capaz de clasificar 10 tipos de materiales y formatos que después obtienen otra salida en el mercado, como plástico mezcla, PET, film, PEAD (polietileno de alta densidad), briks, envases férricos y de aluminio. El PET se dividirá en botellas y bandejas, y el plástico mezcla se separa en polipropileno (tapones, botes de champú) y poliestireno (envases de yogurt) y el film en polietileno (bolsas de super y envolturas de alimentos) y otros envoltorios flexibles. La capacidad de tratamiento se incrementa de las anteriores 23.000 toneladas/año hasta alcanzar las 40.000, con una nueva instalación que ocupa 4.500 m2 (1.500 más que antes), con procesos altamente automatizados. Otras plantas, como en Cataluña, se encuentran en proceso de actualización, en línea con la necesidad de conectar legislación, industria, infraestructura, datos y gobernanza, con el fin de consolidarse como hub circular europeo. Para ello, son aspectos esenciales el reciclado a escala, la planificación integral por flujo, la gobernanza ejecutiva y la inversión estratégica. «Asegurar el cumplimiento de estos objetivos (añade López Domingo) pasa necesariamente por recoger más envases de forma separada, por disponer de más fracciones para los envases recogidos y por lograr mayor pureza de las fracciones separadas. Lograr estos retos requiere la transformación de las plantas de clasificación de envases, que habrán de adaptarse a ese mayor número de separaciones y con más calidad». Dentro del territorio nacional, Ecoembes ya cuenta con una instalación de clasificación, en línea con su posición como socio de referencia para ayudar a las empresas a interpretar la regulación, identificar sus roles y preparar el cumplimiento de forma ordenada. «No es posible obviar (señala López Domingo) ninguna de las dos palabras del tándem 'economía circular', por lo que mercado, industria y consumidores, todos en última instancia, requieren que todo este proceso de transformación se realice con máxima eficiencia». Una eficiencia que pasa por la aplicación de economías de escala al modelo, «lo que requiere que la separación en un mayor número de fracciones se realice en instalaciones de gran capacidad». Como destaca el especialista, pese al incremento de recogida separada, no todas las plantas actuales podrán evolucionar a instalaciones de gran capacidad, por lo que algunas aglutinarán recogidas de territorios adicionales «logrando la eficiencia de todo lo procesado, mientras que otras redirigirán su actividad a la gestión de otros flujos de residuos, y la eficiencia del conjunto, más allá, incluso, de la gestión de envases».