Lula planta cara en Naciones Unidas a las injerencias de Trump: "Brasil no cabe en el patio trasero de nadie"

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El presidente de Brasil ha intervenido en la Asamblea General de Naciones Unidas denunciando la política exterior de EEUU: "El pueblo venezolano merece elegir su destino, en Cuba el mundo observa un castigo colectivo a 10 millones de personas" El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha intervenido en la Asamblea General de Naciones Unidas. “La guerra es el colapso total de la política, liderar es conciliar los intereses de la nación con los de la humanidad”, ha dicho Lula: “Es la convicción de un obrero de fábrica elegido presidente en tres ocasiones y que sacó al país del mapa del hambre”. “Arafat y Rabin fueron estadistas para imaginar un futuro de paz, y el odio acabó derrotándolos, generaciones de palestinos llevan sufriendo el genocidio del Gobierno de Netanyahu en Gaza, no se debe silenciar a Francesca Albanese [relatora de la ONU] por decir la verdad”, ha dicho Lula: “Hay fuerzas en la comunidad internacional para trabajar a través del diálogo. Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”. “El pueblo venezolano merece elegir su destino, en Cuba, el mundo observa con horror cómo se impone un castigo colectivo a 10 millones de personas mediante un embargo económico y energético ilegal”, ha dicho Lula: “No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas, necesitamos cooperación, es la propuesta que he entregado personalmente al presidente de EEUU”. Previamente, en la CNN con Amanpour, Lula ha denunciado que Trump gobierna como un “emperador: impone la fuerza frente a la colaboración, aplica aranceles basados en mentiras y utiliza a Venezuela como un teatro de soberanía”. “La ONU está fracasando en una de sus misiones más importantes: librar a la humanidad de la lacra de la guerra”, ha dicho Lula: “Su credibilidad nunca ha sido tan baja. Su capacidad para proteger a los más vulnerables nunca ha sido tan débil”. “El 4 de octubre millones de brasileños acudirán a las urnas para decidir su destino, decidirán entre la democracia y el negacionismo, si Brasil avanza a un futuro con oportunidades o retrocede a un pasado de exclusión. Tendremos unas elecciones competitivas y sin exclusión. Algunos abusan de la libertad para alinearse con intereses extranjeros en contra del país, no infravaloramos la capacidad de las redes de desinformación, pero tenemos un sistema electoral moderno y sólido, con una ciudadanía plural, no permitiremos que los enemigos de la democracia nacionales o extranjeros socaven la democracia. Somos un país soberano, nadie nos sacará de este camino”.