Sergio Hidalgo, ingeniero aeroespacial, sobre comprar un F-16 viejo o uno nuevo: «Es como comprarte un iPhone 15 o un iPhone 3»

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La compra de 25 F-16 de última generación para Marruecos no significa simplemente añadir 25 aviones a los que ya tiene. Sergio Hidalgo explica que los nuevos aparatos son muy distintos a los F-16 antiguos de su flota, aunque por fuera se parezcan y compartan nombre. «Es como comprarte un iPhone 15 o un iPhone 3», afirma.En declaraciones al canal de YouTube La Placita Amarilla, el ingeniero aeroespacial señala la antigüedad de los F-16 marroquíes actuales y los sitúa aproximadamente en la misma generación que los entregados a Ucrania. Los recién comprados, en cambio, serían los más potentes disponibles. Tener un F-16, por tanto, no dice por sí solo qué F-16 tienes.El nombre sigue siendo F-16, pero por dentro cambia casi todo Si sólo miras la silueta, es fácil perderse esa diferencia. Hidalgo describe los cazas actuales como ordenadores que vuelan, porque dentro del mismo fuselaje pueden cambiar el radar, la aviónica, los sistemas de guerra y buena parte del software. El avión puede parecer prácticamente el mismo y, sin embargo, detectar, procesar información y combatir de una forma muy distinta.Eso tampoco quiere decir que un F-16 veterano tenga que quedarse como salió de fábrica. El avión sigue recibiendo mejoras en sistemas de guerra electrónica, de manera que la modernización constante del F-16 puede alterar mucho sus capacidades. Cambias sensores, electrónica o armamento y acabas teniendo dos F-16 aparentemente iguales que no hacen exactamente lo mismo.Ahí está precisamente la diferencia con la compra marroquí. No hablamos sólo de sumar unidades, sino de incorporar 25 F-16 mucho más avanzados que los actuales, que según Hidalgo están bastante envejecidos. La cifra importa, claro, pero dice poco por sí sola si no sabemos qué versión es, qué sistemas lleva instalados y qué armamento puede utilizar.También conviene poner esos 25 aviones en perspectiva. Hidalgo calcula que, por el mantenimiento escalonado, una disponibilidad máxima de unos dos tercios sería lo razonable en un momento dado. Eso dejaría aproximadamente 16 o 17 aparatos disponibles, una cifra bastante distinta a la que sale de comparar fuerzas aéreas sumando todos los aviones como si estuvieran esperando en pista.Comprar el avión también significa depender de quien lo mantiene Avión de combate F-16 durante unas maniobrasHay otra parte que no se ve al mirar una ficha de especificaciones. Hidalgo niega que exista un botón en Washington capaz de apagar remotamente un F-35, pero sí habla de dependencia de piezas, actualizaciones y soporte estadounidense. En ese avión, explica, los compradores no acceden al código fuente, así que parte del mantenimiento queda ligada a Estados Unidos.Si ese suministro se interrumpe, el avión no deja de funcionar al día siguiente. El problema aparece después: sin piezas ni nuevas versiones del software, queda una operatividad cada vez más difícil de mantener. Hidalgo pone como precedente los F-14 iraníes, cuyo suministro de repuestos y mantenimiento estadounidense se cortó después de la ruptura de relaciones entre ambos países.La misma idea explica por qué algunos aviones pueden seguir volando durante décadas. Los programas de modernización para aeronaves veteranas permiten renovar motores, radares o electrónica sin sustituir todo el aparato, haciendo posibles décadas de servicio con sistemas renovados. Con los F-16 marroquíes ocurre lo mismo: para compararlos hay que mirar mucho más allá del nombre.¿Significa la nueva compra que Marruecos pasa por delante de España? Hidalgo sostiene que no. Para el ingeniero, la superioridad aérea española frente a Marruecos sigue siendo «innegable», apoyada en sus Eurofighter y en pilotos que entrenan bajo estándares OTAN. Los nuevos F-16 mejoran las capacidades marroquíes, pero, según su análisis, no bastan por sí solos para invertir esa diferencia.