Activision detalla el enorme negocio que existe detrás de las trampas en videojuegos, con suscripciones, venta de cuentas y servicios para esquivar los baneos.Activision ha querido mostrar hasta qué punto las trampas en los videojuegos se han convertido en un negocio organizado. El equipo de RICOCHET Anti-Cheat, responsable de combatir a los tramposos en Call of Duty, asegura que detrás de los habituales aimbots o wallhacks existe todo un mercado de desarrolladores, vendedores, intermediarios y servicios especializados que mueve miles de millones de dólares.La compañía cita un estudio publicado en febrero por la firma de inteligencia de amenazas Intorqa. Su análisis de 15 juegos estima que las suscripciones a cheats generan unos 3500 millones de dólares al año. Al sumar actividades relacionadas como la compraventa de cuentas, el boosting, los sistemas de spoofing y otros servicios para facilitar o mantener las trampas, la estimación asciende a unos 8500 millones de dólares anuales. Intorqa sitúa además su rango estimado total entre 5100 y 13.800 millones.Un negocio que va mucho más allá de los aimbotsSegún explica Team RICOCHET, la estructura funciona como una auténtica cadena comercial. En la parte superior se encuentran los desarrolladores de los cheats, que en muchas ocasiones evitan tratar directamente con los compradores y utilizan vendedores principales y redes de distribuidores para comercializar sus herramientas. Activision afirma que sigue actualmente a cientos de estos vendedores.RICOCHET Anti-Cheat doesn't end when your match does.Cheat makers operate around the world. So do we. Were taking the fight directly to cheat sellers.Last weekend during the Closed Beta, we went to Ohio to takedown Elocarry.Thats not an isolated case... pic.twitter.com/IP69qlGgDD— Call of Duty (@CallofDuty) August 28, 2026 Los productos disponibles tampoco se limitan al software que permite apuntar automáticamente o ver a los rivales a través de las paredes. El mercado incluye herramientas para desbloquear contenidos, hardware DMA, dispositivos externos que manipulan las entradas del jugador, cuentas robadas o preparadas para el juego competitivo y programas destinados a ocultar la identidad del hardware y eludir los baneos.El coste para los propios tramposos puede ser considerable. Activision señala que una suscripción puede rondar los 40 dólares mensuales de media y superar los 100 dólares en los servicios más caros. Si se añaden herramientas de evasión, nuevas cuentas y otros gastos, algunos usuarios pueden dedicar más de 1000 dólares al año a mantener este tipo de prácticas.Team RICOCHET asegura que su estrategia intenta atacar también este entramado comercial, y no únicamente detectar al jugador durante una partida. Activision afirma haber interrumpido más de 375 operaciones de distribuidores, enviado más de 80 requerimientos de cese y ayudado a cerrar 31 vendedores principales de cheats mediante medidas técnicas y acciones legales.