Jaime Martorell, general del Aire retirado: «Si pones un piloto inexperto en un avión muy caro, al final pierdes el avión caro y el piloto inexperto»

Wait 5 sec.

Los años de formación de un piloto de combate son, para Jaime Martorell, más difíciles de reemplazar que el propio avión. El general del Aire retirado lo resume con una idea muy sencilla: puedes comprar otra aeronave, pero no puedes comprar de golpe toda la experiencia que necesita quien va a sentarse dentro y manejarla cuando las cosas se complican.En declaraciones al canal de YouTube Sr. Wolf, Martorell lo explica con una frase bastante gráfica: «Si pones un piloto inexperto en un avión muy caro, al final pierdes el avión caro y el piloto inexperto». Para él, ahí está la diferencia entre cambiar de avión y cambiar de piloto cuando toca reponer una pérdida.Antes de llegar al F-18 hay muchas horas de vuelo Según Martorell, un avión puede reemplazarse en dos o tres años. Un piloto no. Para llegar preparado hacen falta simuladores, maniobras, requisitos, horas de vuelo y mucho tiempo acumulado, porque los años de simulador y vuelo real no pueden comprimirse sin más. Da igual que hablemos de cazas, transportes o helicópteros de combate.Y hay otro dato que ayuda a poner la cuestión en perspectiva: Martorell asegura que hay menos pilotos de combate que aviones. Eso significa que llenar una base de aeronaves nuevas no resuelve por sí solo el problema si no hay suficiente personal preparado para volarlas, mantener el nivel y asumir misiones con seguridad.Martorell conoce esa progresión: antes de pasar al F-18, que empezó a volar en 1986, estuvo en el F-5 en Morón. España lleva décadas utilizando ese modelo como escuela, y la formación española con aviones F-5 sirve para entender la experiencia acumulada antes de llegar al F-18, mucho antes de ponerse a sus mandos.Los simuladores ayudan, pero no sustituyen la experiencia Martorell recuerda que el Ejército del Aire fue cambiando procedimientos, incorporando simuladores y revisando la manera de entrenar para reducir accidentes. No es sólo una cuestión de dinero. Los años de preparación perdidos con cada piloto se suman a una vida humana, y eso explica por qué el entrenamiento pesa tanto como la propia aeronave.En los años 80 había además un problema añadido: muchos aviones no llevaban sistemas de grabación que permitieran reconstruir bien un accidente. Martorell plantea que la falta de registros tras un siniestro podía dejar sin respuesta si hubo error humano, fallo mecánico o una combinación de ambos cuando tocaba investigar qué había ocurrido.Y si el avión es más caro, el problema no desaparece. España está incorporando los nuevos Eurofighter para relevar cazas F-18, pero el razonamiento de Martorell sigue siendo el mismo: la preparación necesaria para volar un avión más caro necesita años, por moderno que sea el aparato que termine recibiendo el piloto.La cuenta que hace Martorell es sencilla. Un avión se encarga, se fabrica y llega. Un piloto necesita «muchos años de mucho sacrificio, mucho simulador, muchas horas de vuelo», explica. Y por eso los años de aprendizaje antes de estar preparado son la parte que no aparece de golpe por mucho dinero que haya disponible.