Carabanchel se ha puesto de moda. Pero para muchos de sus vecinos, esa moda tiene un precio que no pueden pagar: el de un alquiler que no para de crecer y una pérdida de su identidad que cada vez es más acusada. Este proceso que comenzó hace más de diez años se está intensificando en los últimos años gracias a eventos como la Mercedes Benz Fashion Week (MBFW). El pasado 19 de septiembre, la 84ª edición de la Semana de la Moda de Madrid cerraba uno de sus desfiles en el Los Jardines de los Palacios de la Finca Vista Alegre, en pleno barrio de Vista Alegre, en Carabanchel. Con una estimación de 100 millones de euros de beneficio, los vecinos no ven reflejada esa rentabilidad en su barrio, sino más bien al contrario, contribuye a la subida de los precios de la vivienda y al encarecimiento general de la vida en el barrio. Según el director de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, Asier Labarga, escogieron Carabanchel porque “en los últimos años se ha consolidado como un importante foco cultural y artístico", y actividades como estas “contribuyen a posicionar espacios y ubicaciones que, posteriormente, pueden atraer nuevas iniciativas culturales o empresariales". Pero para buena parte del vecindario, esa proyección del barrio “más allá de sus límites geográficos” se traduce en algo menos amable: la gentrificación.El desfile de la MBFW no es un hecho aislado, sino el último ejemplo de un proceso que empezó hace más de una década. En 2013 comenzó un éxodo de artistas del centro de la ciudad que con la crisis económica y la subida de precios encontraron en Carabanchel espacios más asequibles y amplios donde poder establecer sus estudios. Uno de los ejemplos más representativos está en el Polígono ISO, una zona antaño industrial donde convivían imprentas, talleres y fábricas textiles y que durante los últimos años se ha convertido en un espacio que reúne a más de 130 artistas repartidos en numerosos estudios. A los artistas y galerías les siguieron los festivales, siendo uno de los primeros ArtBanchel, en 2017. El festival reunía a más de 30 artistas, y aunque hoy ha desaparecido, fue una de las primeras iniciativas que generó rechazo vecinal con lemas como "Cruzar el río y venir al margen". Incluso, el colectivo J.A.C.A. (Jornadas de Arte y Creatividad Anarquistas) llegó a acusar a los organizadores de ArtBanchel de ser "la punta de lanza del inminente proceso gentrificador que algunos desean para el barrio". En 2023, fue el propio Ayuntamiento de Madrid quien calificó Carabanchel como "el Soho madrileño", apoyando esta narrativa.En los últimos años, la marca cultural que se pretende imponer en Carabanchel sigue expandiéndose, y el Palacio Vistalegre es buen ejemplo de ello. Con un aforo de entre 8.000 y 14.000 personas, acoge ya entre 40 y 50 conciertos al año, y desde la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), cifran en 480.000 los asistentes anuales a estos eventos. LA FRAVM utiliza el término "eventificación" para describir esta tendencia: la proliferación de grandes eventos que terminan perjudicando a los vecinos del barrio donde se celebran.Desde el Sindicato de Vivienda de Carabanchel coinciden en el diagnóstico y van más allá: "Este tipo de macroeventos son una pieza más en el fenómeno de convertir barrios obreros en entramados económicos orientados a asegurar la rentabilidad de inversiones privadas”. Y añaden que el papel del Gobierno de Madrid es clave “a la hora de vender vivienda pública a fondos privados si con ello consigue destinar millones de euros a financiar desfiles de moda o cualquier otro tipo de evento que está muy lejos de atender a las necesidades de la clase trabajadora del barrio”. Mientras Carabanchel se consolida como marca cultural, los datos reflejan otra realidad. El distrito es el más poblado de la capital, con 278.000 habitantes, una densidad de 19.980 habitantes por kilómetro cuadrado y una renta per cápita un 31% inferior a la media de Madrid. El 26% de la población vive de alquiler, que ha pasado en diez años de 9,2 a 19,1 euros el metro cuadrado (comparando el mes de septiembre de 2016 al de 2026) con un incremento del 17,1% solo en el último año y medio. Incluso, en zonas, como la de Comillas, los alquileres han aumentado un 32% con respecto al año pasado. “Existen calles en las que empresas compran bloques enteros de vivienda para sacarlos de nuevo al mercado vacíos, recién reformados y a precios ilusorios e inasumibles", señalan a infoLibre desde el Sindicato de Vivienda de Carabanchel. A esto se suman las quejas por el deterioro de los servicios básicos, que el mismo sindicato sitúa dentro de una lógica más amplia: "Lo que vemos que está pasando en Carabanchel, quizás de una forma más acelerada en aquellas zonas más próximas al río, mejor conectadas con el centro de la ciudad, es la consolidación de unas condiciones que conducen de forma inevitable a la expulsión de la clase trabajadora de sus casas en beneficio de nuevos procesos de revalorización del barrio que beneficien a rentistas, empresarios y constructoras”. Frente a esta situación, continúan desde el sindicato, cualquier mejora como la ampliación de la línea 11 de metro queda relegada a un segundo plano si para los propios vecinos “disfrutar de esos nuevos servicios pasará por asumir un alquiler con un salario que no tienen”, añaden. Ante este modelo de gran evento que llega desde fuera, existen iniciativas que buscan otra manera de habitar la cultura en Carabanchel. La Asociación Carabanchel Distrito Cultural organiza el festival Cruza Carabanchel, que bajo el lema "This is not Soho, esto es Carabanchel", este sábado 26 de septiembre abre su cuarta edición con exposiciones, talleres, danza, teatro y literatura, hasta el 4 de octubre. Su vicepresidenta, Begoña Rius, explica que el objetivo es "visibilizar todas las actividades que se han hecho durante muchos muchos años antes de que empezase a explotar esa burbuja", poniendo el foco en "la cultura de base, de las cosas que pasan, que no tienen a lo mejor nombre o que no se le da tanta voz, pero que también son importantes".La asociación ha ampliado su actividad este año hacia colectivos concretos del barrio. A través de espacios como Tu Patio Hall de Artistas, se han impulsado actividades gratuitas dirigidas a personas migrantes: “Les he dado voz a ellas. Personas que viven en el barrio y que no viven en el barrio, vienen aquí a hablar un poco del significado de lo que es migrar, de cómo es la situación y cómo afecta esto a los barrios”, señala Rius.El festival incluye también mesas de debate en espacios públicos en las que “participan las vecinas también” y con el objetivo de “sacar la cultura a la calle” y “reducir el malestar” de la vecindad. La compañía de teatro Tarambana también está organizando acciones con personas con capacidades diferentes. Rius destaca el papel de los vecinos más jóvenes de Carabanchel en estas iniciativas: “En el festival ahora hay un papel de embajadoras culturales, y casi todo es gente joven que está de voluntaria, participando, para que se sientan fieles al barrio”. Aun así, ni siquiera Cruza Carabanchel se libra de las sospechas vecinales. "El año pasado hubo alguna protesta porque hubo unas pintadas que decían que los artistas suben el alquiler", reconoce Rius, que insiste en que la intención de las asociaciones vecinales es proteger “la esencia inicial de un barrio obrero, un barrio humilde que protege a las vecinas [...] Esto no es Nueva York”.