El cónclave de la Cruzcampo

Wait 5 sec.

El gran debate de Sevilla es la espuma. El carbónico. El punto exacto de frescura, que no es lo mismo que frío, para que la proporción áurea de la Cruz del Campo caiga sobre nuestras conciencias en número indeterminado sin que el aparato digestivo se convierta en una cámara de gas. El mesetario altivo nos adoctrina sobre cervezas espesas con cuyo rompeolas podríamos afeitarnos cada mañana y nos acusa de beber mal, pero cuando uno de esos visitantes se da de bruces, siquiera por un golpe de azar, con las dos hermanas del Tremendo y conoce la verdadera profundidad de un tanque, aprende al instante que la receta de Gambrinus es una alquimia perfecta para el clima sevillano y que... Ver Más