Astrónomos de Londres y Ginebra descubren GJ 3090 b, el primer exoplaneta que orbita al revés alrededor de una enana roja, con una inclinación de 136 grados

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Hay sistemas planetarios que sorprenden por la cantidad de mundos que contienen, otros por la presencia de planetas gigantes o por sus órbitas extremas. Y después está GJ 3090 b, un planeta de aproximadamente el tamaño de Neptuno que ha llamado la atención de los astrónomos por una característica mucho más inusual: su órbita parece ir en dirección contraria a la rotación de su estrella.El planeta se encuentra alrededor de GJ 3090, una enana roja, es decir, una estrella considerablemente más pequeña y fría que el Sol. Este tipo de astros son muy comunes en la galaxia, por lo que encontrar un planeta a su alrededor no sería, por sí mismo, un descubrimiento extraordinario. Lo que convierte a este sistema en un caso especial es la geometría de la órbita de GJ 3090 b y, sobre todo, la ausencia aparente de otro planeta cercano que pueda explicar cómo llegó hasta allí.Una órbita que no encaja con el patrón habitual Para comprender por qué resulta tan extraño, hay que remontarse al nacimiento de los sistemas planetarios. Las estrellas jóvenes suelen estar rodeadas por enormes discos de gas y polvo. A partir de ese material se forman los planetas y, en condiciones normales, todos ellos conservan aproximadamente el mismo sentido de movimiento que tenía el disco original. Por eso, aunque las órbitas planetarias pueden presentar cierta inclinación, lo habitual es que mantengan una orientación relativamente parecida.El nuevo estudio, publicado en Astronomy and Astrophysics, revela que este no es el caso de GJ 3090 b. Los investigadores han conseguido reconstruir su trayectoria en tres dimensiones y determinar que su órbita presenta una inclinación de unos 136 grados respecto al ecuador de la estrella. La cifra es significativa porque, al superar los 90 grados, indica que el planeta se desplaza en sentido contrario. En otras palabras, mientras la estrella gira en una dirección, el planeta la rodea en la contraria.Los astrónomos ya conocían otros planetas que orbitan igual que GJ 3090 b, por lo que este último no es el primero. Sin embargo, los casos anteriores ofrecían circunstancias que podían ayudar a explicar estas trayectorias. Una estrella compañera o un planeta muy grande, por ejemplo, pueden ejercer una influencia gravitatoria suficientemente intensa como para modificar radicalmente la órbita de otro planeta. Los astrónomos encuentran una supertierra a 83 años luz que podría ser habitableEn GJ 3090, las observaciones no han encontrado señales de una segunda estrella ni de un planeta gigante oculto que pueda desempeñar ese papel. Esta ausencia obliga a considerar otras posibilidades. Una de ellas plantea que el planeta no se formó a partir del mismo disco que dio lugar a la configuración principal del planeta, sino de una segunda estructura de gas y polvo orientada de manera diferente.Este planeta es, además, el más pequeño conocido alrededor de una enana roja cuya órbita tridimensional se ha podido determinar. Su peculiar trayectoria ofrece a los investigadores una oportunidad para estudiar cómo pueden surgir planetas que se alejan radicalmente del patrón habitual. El misterio sigue abierto, pero este pequeño planeta podría ayudar a demostrar que, en el universo, las reglas de la formación de planetas tienen muchas más excepciones de las que imaginábamos.