A principios de septiembre de 1997, Charles Spencer se puso en pie en la abadía de Westminster ante un mundo que observaba y compartió su dolor por la pérdida de su querida hermana Diana, la princesa de Gales , fallecida una semana antes en un accidente de tráfico, en un panegírico fúnebre considerado uno de los grandes discursos del siglo XX. Ahora, casi tres décadas después, relata la sorprendente historia de su vida junto a Diana y la trágica semana de su muerte en un libro publicado en español bajo el título 'El canto del cisne. Diana, mi hermana'. «Con el trigésimo aniversario de la trágica muerte de Diana en el horizonte, me he visto inundado una vez más por peticiones de entrevistas sobre mi hermana», ha comentado. «Eso me ha convencido de plasmar por escrito mis recuerdos y pensamientos de una vez por todas en lugar de soportar nuevamente el malestar de leer las opiniones de otras personas, muchas de ellas basadas en falsedades que, con el paso del tiempo, han acabado aceptándose como ciertas». Según reza el comunicado de la editorial, el noveno conde Spencer espera que este ensayo interese «a todos los que aún guardan con cariño el recuerdo de Diana en vida», y añade que le encantaría que, tras leerlo, quienes eran demasiado jóvenes para recordarla en sus mejores años sientan que «por fin comprenden quién fue realmente: una persona única y llena de vitalidad, amor, carisma e inseguridades que vivió la vida con una intensidad extraordinaria y dejó el mundo mucho mejor de como lo encontró, a pesar de haberlo abandonado demasiado pronto». Esta será la primera vez en que Spencer hable abiertamente de Diana, quien desde que en 1981 se casara con el heredero al trono, Carlos y hasta el último instante, vivió con el objetivo de los fotógrafos apuntando a cada uno de sus movimientos. «La única explicación que encuentro al mal comportamiento de la prensa británica con mi hermana es que la verdadera bondad amenaza a todos los que están en el otro lado del espectro moral. Es algo a recordar que, de todas las ironías de la vida, la mayor de todas fue la de su nombre de pila: una niña a la que se dio el nombre de la diosa de la caza, fue al final la persona más cazada de la era moderna», comentó nada más perder a su hermana, al mismo tiempo que juraba que haría todo lo posible por proteger a los hijos de esta, Guillermo y Enrique, del tipo de acoso periodístico sufrido por la susodicha. Por cierto que en el funeral de marras también señaló con el dedo a la familia real británica, algo esperable dada la escasa sintonía entre Diana y la reina Isabel II, que recibió bastantes críticas por la frialdad con que reaccionó ante lo ocurrido y su deseo inicial de organizar un funeral privado para aquella. Nacido en el 64, la infancia idílica de Spencer se vio sacudida por el abandono de su madre, Frances Shand Kydd, quien dejó a su marido por otro hombre y se fue a vivir a Australia durante seis meses. El británico estudió primero en el colegio de Eton y luego en uno de Oxford donde fue compañero de promoción de Boris Johnson. Tras haber alcanzado el estatus de celebridad como hermano de la mujer más famosa del país, comenzó sus estudios de Historia en el prestigioso Magdalen College, donde algunas fuentes señalan que formaba parte del «círculo pijo de los ochenta» en Oxford pero «se sentía igualmente incómodo con la atención mediática y, ya por entonces, molesto por el trato que los medios les dispensaban tanto a él como a su hermana». Al final acabó ejerciendo de comentarista en la cadena de televisión estadounidense NBC, donde por lo visto disfrutaba y prosperaba antes de heredar el título de noveno conde y la histórica mansión familiar, Althorp House, con 27 años, en 1992 (por cierto que luego, debido al elevado coste de mantenimiento, firmó un acuerdo con Elysean Estates para alquilar a ricachones una parte de esta mansión de 90 habitaciones ubicada al norte de Inglaterra —y en cuyos terrenos reposan los restos de Diana—). Desde entonces, el hermano de Lady Di ha vivido principalmente de ello y también del dinero obtenido de la publicación de varios libros de corte histórico como los superventas The White Ship o Blenheim: Battle for Europe (Tatler aseguró que tiene una fortuna estimada de 100 millones de libras, 120 millones de euros). Por lo que respecta a su vida privada, Spencer se ha casado y divorciado varias veces y tiene nada más y nada menos que siete hijos. Se casó por primera vez en el 89 con la modelo Victoria Lockwood, aunque salieron tarifando por las infidelidades de él y los problemas de anorexia y adicción a las drogas de ella. Después pasó algo más de un lustro junto a Caroline Hutton y permaneció trece años casado con la emprendedora social Karen Gordon. Mientras esta última relación se iba a pique, Spencer publicó unas memorias que revelan los abusos que sufrió en el internado y que tuvo que buscar ayuda profesional para comprender sus patrones de relación. Hace apenas unos meses dio el «sí, quiero» a la arqueóloga noruega Cat Jarman, de quien se enamoró mientras presentaban juntos el podcast de historia y curiosidades Rabbit Hole Detectives. «Cat es completamente diferente a cualquier persona con la que haya estado antes», ha comentado un hombre que en los próximos días volverá a aparecer en los titulares debido a un libro de cuyo contenido apenas se sabe nada y que, según algunas fuentes, mantiene en vilo al rey Carlos III. «Su desconfianza hacia la Corona, así como su cercanía con el príncipe Harry —a quien, por cierto, recibió a principios de julio—, permiten suponer que habrá algunas pullas u otros comentarios mordaces sobre la vida de Diana en el seno de la familia real», asegura la revista especializada en realeza Point de vue. El morbo está servido.