Durante años, los científicos situaban alrededor de los 60 ºC el límite de temperatura que podía soportar una célula compleja mientras seguía creciendo. Una ameba encontrada en un arroyo caliente de California acaba de obligar a revisar esa idea.Se llama Incendiamoeba cascadensis y fue descubierta por investigadores de la Universidad de Syracuse en el Parque Nacional Volcánico Lassen. En el laboratorio comprobaron que puede seguir reproduciéndose a 63 ºC, el valor más alto registrado hasta ahora para un organismo eucariota, el grupo al que también pertenecen animales, plantas y hongos.Una ameba que sigue dividiéndose donde otras células dejan de funcionar Imagen microscópica de Incendiamoeba cascadensis | Fotografía: Universidad de SyracuseLa nueva especie vive en aguas geotermales y su temperatura favorita ronda entre 55 y 57 ºC. Cuando el equipo elevó el calor, la ameba continuó creciendo a 60 ºC y todavía fue capaz de dividirse a 63 ºC. A 64 ºC dejó de reproducirse, pero seguía moviéndose.La diferencia, aunque parezca mínima, es extremadamente importante. Las bacterias y otros microorganismos más sencillos ya han demostrado sobrevivir a temperaturas mucho mayores, pero las células eucariotas tienen un núcleo y varias estructuras internas que son más sensibles al calor. Hasta ahora, el récord conocido estaba en unos 60 ºC.El hallazgo ayuda además a entender mejor hasta dónde puede llegar la vida compleja, una cuestión que también interesa cuando se estudian las primeras células complejas de la Tierra y qué condiciones podrían permitir organismos similares fuera de nuestro planeta. Su propio nombre puede traducirse como “ameba de fuego de las Cascadas”.Puede sobrevivir incluso después de llegar a 70 gradosCuando la temperatura supera su límite de crecimiento, Incendiamoeba cascadensis cambia de estrategia. A partir de unos 66 ºC, empieza a redondearse hasta adoptar una forma parecida a un quiste, un estado de reposo que le permite protegerse cuando el entorno se vuelve demasiado agresivo.Los investigadores la mantuvieron durante cinco minutos a 70 ºC y comprobaron que podía recuperarse al volver a 60 ºC. A 80 ºC, en cambio, ya no consiguió hacerlo. Es una resistencia sorprendente para una célula de este tipo, aunque todavía muy lejos de algunos organismos más simples.El estudio también encontró pistas sobre cómo consigue soportarlo. Al subir la temperatura, se activan con fuerza mecanismos destinados a proteger las proteínas, reparar daños en el ADN y mantener funcionando la membrana celular. Sus proteínas presentan además características parecidas a las observadas en bacterias y arqueas que viven con mucho calor.No es la primera vez que microorganismos llevan al límite lo que creíamos posible. Ya se han encontrado, por ejemplo, bacterias capaces de volver a crecer tras miles de años congeladas; otro ejemplo de cómo la vida puede resistir ambientes que parecen imposibles.El trabajo, publicado en el medio Cell, no solo coloca un nuevo récord. También sugiere que podrían existir otros organismos complejos capaces de vivir a temperaturas aún mayores y que simplemente todavía no hemos encontrado.