Tienen menos dinero en la cuenta, más deudas y peor puntuación a la hora de pedir un préstamo. Estos tres elementos, junto a docenas de otros fácilmente identificables, revelan a mujeres víctimas de abuso financiero por parte de sus parejas o exparejas. Según una investigación realizada con miles de clientas del principal banco del Reino Unido, esta forma de violencia machista también hace que gasten más en abogados o alcohol, pero menos en sí mismas. El estudio, publicado en Nature, la más prestigiosa revista científica, completa el perfil con indicadores no financieros que cuentan más de lo que parece: por ejemplo, las abusadas cambian más la contraseña o el PIN y denuncian más a menudo la pérdida de su tarjeta que otras mujeres en similares circunstancias. Todo forma parte de un patrón de violencia económica que suele empezar mucho antes que la física. Estos comportamientos financieros podrían servir para adelantarse a otros tipos de violencia machista o demostrarla en los juzgados.Seguir leyendo